
Primero, ¿qué es vivir según las leyes de la Torá? No es hacer mecánicamente ciertas acciones o rituales. Lo que debemos recibir de la Torá tiene como propósito único, ayudarnos a vivir mejor, es decir, vivir en mayor armonía con el propósito de la creación, en mayor conexión con los demás y en mayor semejanza con el otorgamiento y el amor.
Cuando la gente dice que la Torá le ayuda, porque cumplen los mandamientos, la verdadera pregunta es: ¿qué hay detrás de estas acciones? ¿se hace para dar, para trascender el ego, es decir, el deseo innato de autoservicio? ¿o se es generoso para recibir algo a cambio, como honor, seguridad o recompensa, en este mundo o en el venidero? No podemos discernirlo de inmediato en nosotros mismos. Debemos progresar. A medida que avanzamos, a medida que profundizamos en nuestro trabajo interior, logramos ver nuestra verdadera intención. La Torá se convierte en espejo que nos revela si actuamos por generosidad o por beneficio propio.
Podemos lograr estados en los que la Torá parece protegernos, donde sentimos alegría, crecimiento y apoyo en el camino. Pero debemos comprender que aún no hemos alcanzado el estado de corrección final (Gmar Tikkun). Por eso, no podemos estar en estado ideal de gozo y elevación ininterrumpidos. Nuestro camino se construye con ascensos y descensos. Gracias a ellos, gradualmente nos acercamos a la plenitud.
Vivir según las leyes de la Torá es usarla como medio de corrección para que, paso a paso, gracias al escrutinio, el examen interior y la revelación de nuestras intenciones, nos acerquemos al estado de corrección total.



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