Shabat… se considera el propósito del cielo y de la tierra, el propósito de la creación, es decir, la culminación del propósito final. En otras palabras, en Shabat resplandece la semejanza de aquello que se manifestará al final de la corrección.
– Cabalista Baruj Ashlag (Rabash), Sobre la vela de Janucá.
Por eso los sabios enseñaron que quien no trabaja la víspera de Shabat, ¿qué comerá en Shabat?
El esfuerzo requerido es el de abandonar el dominio del amor propio y adquirir vasijas de otorgamiento.
Shabat simboliza la corrección final de los seres creados, el estado de descanso total.
Descanso significa que ya no hay necesidad de luchar por conectarnos con los demás ni de corregirnos ni de liberarnos del estrecho amor propio.
Al concluir este trabajo, sentiremos que somos una sola familia, sentados alrededor de una mesa y disfrutando juntos de la vida.
Cada uno se alegrará de la alegría de los demás, como la madre amorosa se regocija al ver a sus hijos disfrutar de la comida que preparó.
Este amor mutuo es llamado “deleite perfecto de Shabat”, es el estado al que la humanidad está destinada a llegar.
Hoy, mientras la realidad se interconecta cada vez más y los conflictos impulsados por el ego amenazan al mundo, es esencial una revolución en nuestra comprensión de las relaciones humanas.
Nosotros, el pueblo de Israel, estamos llamados a guiar el camino y dar ejemplo. Si aprendemos el método de conexión por encima de las diferencias, el mundo entero buscará adoptar el secreto de una buena vida.
El libro del Zóhar nos enseña:
Así como el cuerpo del hombre se divide en órganos y todos están dispuestos por grados, unos sobre otros y todos son un solo cuerpo, de igual forma, el mundo, es decir, todas las creaciones en el mundo, son muchos órganos situados unos sobre otros, conformando un cuerpo único. Cuando todos sean corregidos, serán verdaderamente un solo cuerpo.
Esta es la visión simbolizada por Shabat: una humanidad unida en amor, que vive como un solo cuerpo, lleno de luz, paz y alegría.
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