Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Qué es la inteligencia colectiva y cómo usarla para que sea positiva?

inteligencia colectiva conexión
Imagen de Elena Darmel en pexels

El mundo está cambiando y el pensamiento individual ya no basta para analizar problemas y encontrar soluciones. El futuro de las organizaciones depende del desarrollo de la inteligencia y la emoción compartidas. Esto lo enseña el enfoque integral de la educación. A continuación, se presentan varios principios, herramientas y ejercicios.

Primero, es importante recordar que el universo se originó a partir de una pequeña chispa. Desde entonces, el programa evolutivo ha desarrollado la materia en múltiples direcciones, pero todo pertenece a un mismo sistema. Por eso, cuando aprendamos a conectarnos, habrá una mayor capacidad para comprender esa fuerza única que nos rige: la fuerza general de la naturaleza.

Con ejercicios de conexión específicos, se construyen nuevos sentimientos compartidos y una comprensión común. Paso a paso, se descubre qué nos rige y motiva, de dónde vienen los deseos y pensamientos y cómo se pueden combinar para crear un nuevo deseo y una nueva mente común, una que no pertenezca a ningún individuo en particular, sino a todos juntos. Con este proceso, se pueden lograr percibir a la naturaleza que nos rodea, el sistema más amplio, descubrir qué desea y hacia dónde guía su desarrollo. Y será la herramienta para vislumbrar el futuro, comprender lo que probablemente sucederá y prepararse con anticipación.

¿Por qué es necesario? La vida nos enseña que, en un mundo cada vez más globalizado e interconectado, las herramientas del pensamiento individual ya no son suficientes. Dada la falta de herramientas de pensamiento común, incluso en situaciones donde es evidente que debemos unirnos para afrontar amenazas o impulsar el progreso, no lo hacemos. Ocurre en organizaciones, empresas, sociedades humanas y en relaciones internacionales.

Aquí es donde entra en juego el enfoque integral de la educación, que nos da un método para desarrollar relaciones y conexiones integrales. Su implementación puede ser en el ámbito laboral, familiar y en toda la sociedad. El método combina el estudio profundo de la naturaleza humana y la dirección general del desarrollo, con ejercicios y talleres de conexión.

Ejercicios de conexión

Hay muchos juegos y ejercicios diseñados para desarrollar conexión entre la gente: ejercicios que involucran hablar, contacto visual, escuchar y más. Los participantes pueden cerrar los ojos y así, hablar, taparse los oídos mientras se miran o tener contacto visual.

En otros ejercicios, los participantes, sentados en círculo, se pasan mensajes y se aseguran de que la información se mantenga precisa a medida que el grupo se desplaza. Los ejercicios de pantomima también son muy importantes: la expresión personal a través de movimientos sin palabras. El objetivo es ayudarnos a superar el aislamiento y conectarnos con los demás.

Una vez que se ha establecido cierta conexión, los ejercicios de dramatización pueden ayudar a adoptar y abandonar diferentes roles para desarrollar y expresar actitudes positivas hacia los demás. Se necesita mucha práctica para poder verse uno mismo desde una perspectiva externa y observar nuestra naturaleza egoísta, desde un punto de vista más elevado.

Estos ejercicios de dramatización nos ayudan a superar el ego y a desarrollar autocontrol. Con ellos, logramos una especie de autoconocimiento, examinamos que, a pesar del enorme ego, podemos actuar en sentido contrario para construir conexiones y actitudes cálidas hacia los demás, incluso llegar al amor.

Así, desarrollamos las llamadas «tres líneas». La línea izquierda representa la actitud egoísta natural hacia los demás. La línea derecha representa la actitud positiva que aspiramos a desarrollar con los ejercicios. Entre estas dos líneas emerge una línea central, donde se busca el desarrollo propio de forma consciente y libre.

Talleres de conexión

El taller de conexión se hace en grupos pequeños de hasta diez participantes. El facilitador plantea una pregunta para el debate o asigna una tarea a los participantes, cada uno interviene por turno. El taller tiene reglas especiales que ayudan a los participantes a aceptar la opinión de los demás, a incluir sus perspectivas y a aprender a valorarse mutuamente.

Por ejemplo, se puede pedir a los participantes que vean a los demás y los elogien, que describan lo importantes, inteligentes y únicos que son. Es evidente que esos elogios no necesariamente reflejan lo que realmente pensamos. Sin embargo, al igual que los niños pequeños que juegan a «ser otra persona», nosotros hacemos lo mismo. Jugamos para crecer y desarrollarnos.

Por ejemplo, observamos a nuestros colegas en el círculo y los elogiamos: «Quiero decirte que eres muy inteligente, sensible, comprensivo, enérgico y que triunfas en todo lo que haces.” Cada participante se siente motivado y elogiado y los demás hacen lo mismo.

Este ejercicio ayuda a trascender la perspectiva personal y a comprender que existen formas completamente diferentes de ver a los demás, más allá de nuestra visión habitual. Al mismo tiempo, el ejercicio fortalece los lazos entre las personas y contribuye a desarrollar la capacidad emocional compartida.

Durante el ejercicio, dejamos de lado toda crítica, independientemente de quién sea la persona. Quizás se trate de personas con poco éxito laboral, que suelen cometer errores o incluso que causan problemas graves. No importa. En ese momento, dejamos todo a un lado y sólo nos centramos en las cualidades positivas.

Es importante comprender que conexiones así, construyen un nuevo nivel de convivencia. No podemos progresar ni desarrollarnos si seguimos viendo a otros negativamente con la lente estrecha del ego, si menospreciamos a los demás sólo para elevar nuestro propio valor. En este nivel, el valor de una persona se medirá por su capacidad para realzar el valor de los demás, a pesar de lo que el ego le dicte inicialmente.

Se podría decir mucho más sobre el enfoque integral de la educación, sus principios y sus herramientas, pero este no es el lugar para un análisis exhaustivo.

A lo largo de la historia, ha habido desarrollo humano gracias a cambios en la forma de las relaciones interpersonales: la era de la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo, la era moderna, la posmoderna y ahora, estamos ante el siguiente cambio fundamental: la conexión integral, por encima de nuestra naturaleza egoísta. Así, ascenderemos a un nuevo nivel evolutivo en la vida humana y social y descubriremos juntos que el mundo del futuro será interconectado. 

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