Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Qué significan Gog y Magog en la Biblia? ¿representan a las naciones o sólo son figuras simbólicas?

Dr. Michael Laitman cabalá

La realidad no tiene por qué completar su desarrollo con una explosión catastrófica. El proceso descrito en las fuentes como, Guerra de Gog y Magog no tiene por qué desembocar en un desastre global. Puede tener lugar en un pequeño «laboratorio», en el trabajo interior de personas que se examinan a sí mismas y a su naturaleza. Que se manifieste internamente en un círculo limitado o externamente en el mundo, depende de nuestra capacidad para reconocer el mal que reside en nosotros.

¿Qué significa «reconocer el mal que reside en nosotros»? Si tenemos el «microscopio» adecuado, es decir, las herramientas internas que nos permiten examinar nuestra naturaleza egoísta, la que siempre prioriza el beneficio propio sobre el de los demás y la naturaleza, podemos detectar el ego maligno mucho antes de que estalle en crisis a gran escala. Así como el científico, bajo el microscopio, identifica un virus peligroso antes de que se propague y dañe al mundo, la persona que trabaja con la sabiduría de la Cábala puede identificar las fuerzas destructivas del ego humano, antes de que se manifiesten en la realidad. Cuando prevemos ese peligro, comprendemos que, si no se controla, tiene el potencial de destruirlo todo.

Por eso, nuestra tarea es atraer, lo más posible, la luz, la fuerza que ilumina nuestra naturaleza y revela su verdadero estado egoísta. Esta luz nos muestra dónde reside el problema y nos permite corregirlo antes de que se convierta en sufrimiento.

No existe un marcador externo que podamos señalar y decir: «Aquí está el Monte Sinaí», como si se tratara de un lugar o evento físico. El Monte Sinaí es un estado interior. La palabra misma Sinaí proviene de la raíz lingüística de la palabra hebrea para «odio» (Sinah). Es la tensión que sentimos cuando ya no podemos tolerar el mal dentro de nuestra naturaleza egoísta. El cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) explica que este nivel de conciencia depende del nivel de desarrollo de cada uno. Mientras más desarrollados estamos, más claro vemos la naturaleza destructiva del ego en nuestro interior.

Quien estudia y practica la sabiduría de la Cábala, quien extrae lo que en Cábala se denomina «luz circundante» o «luz que reforma», puede percibir la naturaleza terrible y destructiva de nuestro ego. Y no se necesitan más pruebas externas que lo demuestren.

Por eso, no tiene sentido esperar otros cien años a que el sufrimiento obligue a la humanidad a comprenderlo. Si esperamos a que la naturaleza nos obligue con crisis, guerras y desastres, iremos por lo que los cabalistas llaman «camino del sufrimiento». Pero, se nos dio la Torá, la sabiduría de la Cábala, precisamente para que, con consciencia, podamos reconocer el mal y corregirlo .

En otras palabras, podemos avanzar en este desarrollo con responsabilidad y comprensión, en lugar de la dolorosa evolución natural. De cualquier manera, la humanidad tendrá que lograr la corrección. La única cuestión es, si lo haremos por el camino del sufrimiento o por un camino alegre, de mayor responsabilidad y esfuerzo consciente.

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