Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Es importante seguir los mandamientos físicos para el crecimiento espiritual? 

Dr. Michael Laitman

Los mandamientos o Mitzvot, sólo son expresiones de leyes espirituales revestidas de acciones de nuestro mundo. En sí mismos, los actos físicos carecen de poder independiente. Cuando una persona los sigue sólo externa y mecánicamente, sin corrección interna, no tienen ningún resultado espiritual. Esto se ve muy claro en que, a lo largo de generaciones, se han observado los mandamientos en su forma externa, pero sólo intensifican la división interna, el odio y el ego. Esto demuestra que falta algo esencial.

Tomemos como ejemplo el Shuljan Aruj. Además de instrucciones rituales detalladas, habla extensamente sobre el amor al prójimo y sobre las relaciones correctas y amables entre todos. Pero tratamos esta parte como secundaria, casi infantil, como si no fuera para adultos serios. En cambio, damos prioridad al ritual externo por encima de todo. Por ejemplo, el ritual de lavarse las manos. En su significado interno, habla de purificarse del ego, que es el deseo de acaparar todo en beneficio propio. No se trata de agua en el sentido físico, sino de purificación de la intención. Lo mismo ocurre con los mandamientos. Cada uno apunta a una corrección interna del corazón, es decir, a la intención que ponemos en nuestros deseos.

Está escrito que «un mandamiento sin intención está muerto». La intención es el propósito de corregir nuestra naturaleza egoísta y orientarnos hacia la cualidad de amor, generosidad y conexión. Sin este trabajo interno, el cumplimiento externo está vacía. Peor aún, puede incluso fortalecer el ego, porque la gente se siente virtuosa sólo por sus acciones, aunque su actitud interna hacia los demás sigue inalterada. Esto profundiza la separación y la división, incluso entre quienes se consideran religiosos.

Hoy llegamos a un punto crítico. El retorno a la conexión se volvió necesidad. Sin restaurar la responsabilidad mutua, el amor al prójimo y la unidad por encima de nuestras diferencias, la humanidad se encaminará hacia la destrucción. Si abrimos los libros de nuestros sabios, como El Zóhar, los escritos del Ari y los del cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), veremos que hablan principalmente de unidad, corrección del corazón y revelación del Creador en nuestra conexión.

Los mandamientos fueron dados como medio para transformar el ego en amor. Si volvemos a su significado profundo, cobrarán nueva vida. De lo contrario, su apariencia externa no nos salvará.

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