
El miedo a nuestra vida en este mundo surge de forma instintiva e incontrolada. En relación con la espiritualidad, no eliminamos el miedo, sino que lo redirigimos para que se convierta en miedo espiritual.
¿Qué es «miedo espiritual»? Espiritualidad es otorgamiento y amor, es decir, el estado en el que obtenemos las cualidades espirituales de otorgamiento y amor, similares en forma a la fuerza superior de otorgamiento y amor. Por eso, el miedo espiritual consiste en no poder dar ni amar como la fuerza misma del otorgamiento y el amor.
Por eso, no eliminamos el miedo espiritual, pero podemos redireccionarlo con el propósito de sentir miedo de forma espiritual y no sólo en beneficio de nuestra vida corporal en este mundo.
Del mismo modo, quienes avanzan en el camino espiritual no son impotentes ante el miedo de este mundo. Cuando comenzamos a progresar espiritualmente, recibimos miedos muy extraños y así, podemos comprender que no son miedos reales, sino un juego.
Sentimos estos miedos desde arriba, como si los proyectara un rayo y lo único que nos queda por hacer es superarlos con otorgamiento.
Si estamos verdaderamente en otorgamiento, no tenemos nada que temer. Podemos cerrar los ojos con calma ante los miedos que surgen para obligarnos a superar el ego y enseñarnos a vivir en anhelo hacia el otorgamiento.
Los miedos espirituales, no son simplemente miedos animales e inconscientes, son el estado que percibimos conscientemente, con cierta iluminación de la fuente, donde nuestros sentimientos se proyectan hacia nosotros desde cierta fuente, con el propósito de hacernos progresar. Por eso, comprendemos que nada puede suceder sin propósito y que ningún miedo surge sin razón.



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