
Hubo épocas en que una persona con hambre podía morir en la calle y alguien que enfermaba y no tenía para pagar a un médico, también podía estar en peligro de muerte. Hoy contamos con seguro nacional, fondos de salud y otros sistemas sociales estatales. Aunque distan mucho de ser perfectos, hemos avanzado mucho.
Por definición, el dinero es un medio para cubrir las necesidades y deseos de una persona. A medida que la sociedad ha progresado, hemos inventado sistemas que se encargan de las necesidades básicas de la vida. El dinero público viene de nuestros impuestos, pero como el fondo es general, todos se benefician. Finalmente, no todos necesitan hospitalización todos los días.
Hay países con excelentes condiciones sociales, como educación gratuita de preescolar a universidad y permisos largos por maternidad. También hay países que dificultan mucho la vida. En cualquier caso, cuando la situación económica se agrava, necesitamos encontrar soluciones creativas.
En términos generales, mientras más tome el Estado la responsabilidad de garantizar las necesidades básicas de su población, como alimento y alojamiento, mejor preparados estaremos para el futuro. Los expertos predicen que, dentro de unos años, la mayoría estará desempleada, pues computadoras y robots ocuparán el lugar del trabajo. Si no nos preparamos para ese escenario, la realidad nos golpeará con fuerza. Además de la preparación a nivel de Estado, hay mucho que se puede hacer desde abajo, en organizaciones privadas, edificios de apartamentos, el vecindario y la comunidad. Las siguientes son algunas ideas que ilustran el potencial de una conexión de complementariedad mutua.
Mercados de obsequios de objetos de segunda mano. Todos tenemos ropa, zapatos, utensilios o electrodomésticos, en buen estado, que no usamos. Es una pena que estos bienes acumulen polvo, hasta que necesitamos el espacio que ocupan y los tiramos a la basura. Otros pueden beneficiarse de ellos. Por eso, sería bueno organizar mercados de intercambio y pequeños almacenes donde podamos prestarnos equipos entre comunidades locales.
Clases y profesiones. Actualmente las clases y otros servicios profesionales son muy costosos. Imaginemos si pudiéramos organizar las clases nosotros mismos, con nuestro tiempo libre y el deseo de contribuir, sin ningún pago. Por ejemplo, un músico con una o dos horas libres, podría dar una clase de música una vez a la semana. Otra persona daría clases de fútbol, maquillaje, etc. Lo mismo se puede hacer con la ayuda profesional de artesanos, diseñadores o consultas con abogados, contadores y psicólogos. Todos pueden aportar algo bueno a la sociedad y será importante reconocer públicamente dichas contribuciones.
Frutas y vegetales. Podemos cultivar fruta y verdura en el jardín, en los techos de los edificios, en espacios públicos y en los parques del barrio. A muchos les divierte participar en esta actividad, que además es sabrosa y saludable. También podemos hacer compras colectivas de diversos productos y obtener descuentos.
Si reflexionamos juntos, descubriremos muchas cosas que podemos hacer y que nos ahorrarán dinero, cubrirán nuestras necesidades y fomentarán la conexión mutua. Estos procesos se darán por sí solos, cuando la angustia existencial no nos de otra opción, pero es mejor prevenir la transición y los golpes con antelación. Además, al involucrarnos, desarrollaremos un ambiente mucho más cálido y conectado.
También, es probable que esta participación comunitaria, genere nuevas amistades y podamos organizar juntos fines de semana y días festivos. Los niños que crecen en este ambiente comunitario activo, aprenden con el proceso, absorben ejemplos y valoran la contribución social que nos enriquece, no sólo con el ahorro, también en nuestros sentimientos. Mientras más nos acerquemos, más descubriremos que en la conexión, hay una fuerza especial de armonía que nos revitaliza y nos sana. Esta fuerza nos da sensación de vitalidad y eleva el alma.
Nada similar se puede comprar con dinero. En esencia ¿qué es el dinero? El dinero representa poder adquisitivo, la capacidad de satisfacer necesidades y hacer realidad aspiraciones. Supongamos que trabajamos unos años, ahorramos dinero y compramos un coche. Para muchos, es un sueño hecho realidad. Pero al poco tiempo, como lo demuestran las investigaciones, la emoción disminuye. Nos subimos al coche por la mañana, lo arrancamos, todo en el coche nos resulta familiar, no hay renovación ni asombro. Eso pasó.
Por años esperamos este momento, contrajimos préstamos que nos rondarán por mucho tiempo, ¿qué nos queda ahora? Sólo preocupamos y cuidar que nadie dañe nuestro coche. ¿Qué obtenemos de esto?
Este fenómeno ocurre en muchos aspectos de la vida. Logramos algo que realmente queríamos y la alegría se desvanece al poco tiempo. El nuevo apartamento con el que soñamos tantos años, se vuelve rutinario en pocos meses. El plato más delicioso del restaurante más lujoso, pierde su sabor refinado al cuarto bocado. Este fenómeno es muy evidente en el placer sexual. Un momento culminante y luego, se acabó.
En cambio, disfrutar de una conexión positiva con los demás, es lo único que es continuo e incluso crece cada vez más. ¿Por qué? Porque no es un gozo personal que se desvanece al recibirlo. Es continuo, es disfrutar de un estado que existe entre nosotros. Lo construimos con esfuerzo mutuo por hacernos bien, por vivir en amor, por eso, puede servir como fuente de abundancia, seguridad, alegría, alta calidad de vida y un nuevo espíritu.


