
Investigadores analizaron más de 6,000 guiones cinematográficos y descubrieron que las películas que siguen una trayectoria emocional del «hombre en un agujero», caracterizada por una fuerte caída de la fortuna, seguida de un ascenso, tienden a generar los mayores ingresos en la taquilla. Este patrón en forma de U supera consistentemente a otros argumentos, demuestra ser efectivo independientemente del género o del presupuesto y está estadísticamente vinculado a un mayor éxito financiero. Si bien estas películas no siempre obtienen mejores puntuaciones de satisfacción del espectador, sus intensos altibajos generan más interés y debate, atraen a un público más amplio y tienen mayores beneficios económicos.
Por supuesto, tiene sentido, la gente busca un final feliz. Y para lograrlo, la historia debe crear drama, llevar al espectador al dolor y las lágrimas y después, gradualmente, lo eleva, eso da alegría y alivio. Esto es lo que conmueve a la gente, en el cine y en casa.
De hecho, la Cabalá describe este mismo principio con respecto a la trayectoria de la vida. No podemos tener ascenso sin caída, amor sin odio, luz sin oscuridad. Como está escrito: «Y fue tarde y fue mañana, un día». Todo comienza con la tarde, con la noche, con el descenso y hasta después viene la mañana, el ascenso.
Necesitamos aprender a controlar este proceso para que tanto los ascensos como los descensos se acepten con alegría. La clave está en disfrutar de los descensos tanto como de los ascensos. Es similar a la ciencia: por un lado, descubrir es gratificante, más si es acompañado de premios y aplausos, pero el verdadero placer reside en la búsqueda, en la lucha, en el esfuerzo que conlleva ese descubrimiento. El sufrimiento es creatividad y hay alegría en él
La persona común, por supuesto, quiere escapar de la desgracia lo antes posible. Pero para vivir de verdad, necesitamos comprender la ecuación general de la naturaleza: todo se desarrolla en una onda, una curva sinusoidal. Así se despliega la creación en todos los aspectos de la vida.
¿Podemos aceptarlo? Sólo si se nos explica. Pero ¿quién lo explica? Pocos tienen la fuerza para acercarse a los demás con este conocimiento. La gente se aleja, prefiere antidepresivos, distracciones o fumar algo y desconectarse. Sin embargo, la vida nos guiará. La naturaleza no nos dejará descansar. Nos sacudirá hasta que logremos escuchar, porque no habrá otra salida. La humanidad llegará a un estado como el de un niño abandonado en una habitación: llorará aterrorizada, sin saber qué hacer y sin encontrar ayuda. El peligro acecha por doquier. Hasta entonces la gente escuchará lo que dicen los cabalistas. Porque un egoísta no puede oír nada, a menos que tenga miedo de verdad. El miedo impulsará a la humanidad a alcanzar su objetivo.
El único camino para llegar al bien, es el mal, las espinas para llegar a las estrellas. Así se construye la vida y así logramos bondad, armonía y paz. ¡Les deseo éxito en este viaje!


