
Estamos despertando a la verdad dolorosa de que, independientemente de lo que hagamos o logremos en la vida -sea matrimonio, carrera, incluso amistades-, nos sentimos cada vez más vacíos. No encontramos sentido y cuando nos enfrentamos a ese vacío, la vida se congela.
Nos acostamos y nos preguntamos: ¿para qué levantarnos? ¿para qué pensar, hablar o hacer algo? Es parálisis del espíritu y es cada vez más común.
La pregunta es: ¿de dónde viene el sentido? Viene de una revelación que trasciende este estado, al descubrimiento más allá de la búsqueda y satisfacciones ordinarias. Si de alguna manera podemos hablar sobre el significado y el propósito de la vida, mostrárselo a la gente y despertarla, hay esperanza.
Si no hacemos nada, la desesperación se profundiza. Al final, siempre habrá alguien que intente vender una salida fácil, como pastillas que prometen sueño eterno y muchos las tomarán con gusto, se tragarán la desesperación con un vaso de agua, sin importar lo que venga después.
Puede sonar ilógico: si alguien se siente tan mal, ¿no debería buscar una solución? Pero ¿qué puede hacer cuando no ve salida? ¿para qué vivir? Sí, la gente busca conexión, en clubes, grupos y comunidades pequeñas, aunque incluso esos momentos son temporales y con demasiada frecuencia, insuficientes.
La conexión por sí sola, sin la revelación del significado de la vida, no es la solución. La solución verdadera requiere un gran avance: cruzar la barrera de la renuencia e indiferencia total hacia todo.
Tras romper esa barrera, descubrimos una vida diferente. En cierto sentido, es como la muerte: en algún momento, debemos aceptarlo y renunciar a nuestra vida egoísta de búsqueda de autosatisfacción.
Cuando aceptemos alejarnos de esa forma de vida, sea cual sea la forma en que lo hagamos, nos preparamos para la siguiente, una que será nuestra trayectoria de avance hacia el sentido de la vida.
¿Qué debemos hacer si nuestra alma se siente abrumada por la desesperación? Mi consejo simple y directo, es leer nuestros materiales, es decir, lo que tenemos a disposición en el Instituto Bnei Baruch de Educación e Investigación de Cabalá. Puede parecer insignificante, pero es el comienzo. Lean, aprendan y dejen que la idea de que la vida tiene un gran significado y propósito, entre en ustedes. Ojalá pudiera ofrecer soluciones más inmediatas, pero sinceramente, este es el primer paso que puedo señalar.



Deja una respuesta