Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Por qué la gente corre tras el dinero si, en realidad, no puede comprar la felicidad?

dinero felicidad

Comúnmente se acepta que el dinero no es la meta, sino un medio; es decir, la posibilidad de obtener todo lo que deseamos, disfrutar y satisfacer nuestras aspiraciones. Los problemas inician cuando entendemos un simple cálculo: perseguimos el dinero mucho más de lo que realmente disfrutamos gracias a él.

Si sumamos esfuerzo, presión y ansiedad, a la cantidad de placer, emoción y alegría, veremos que vivimos en déficit. Es evidente en la depresión generalizada entre la gente adinerada.

Originalmente, el dinero surgió para ayudarnos en nuestras interacciones. Antes de su invención, la fuerza se medía por el poder físico y por la cantidad y calidad de los productos que poseíamos, como grano. El dinero introdujo la vara de medir definitiva. Podemos ser viejos o físicamente débiles, pero si tenemos mucho dinero en el banco, se nos considera poderosos.

En esencia, el dinero es la capacidad de comprar. Gracias al dinero, podemos satisfacer muchos deseos y hacerlos realidad. Más allá del destino, que escapan al control humano, como enfermedad, accidentes y desastres, valoramos el dinero como amo. Por eso, a lo largo de la historia, la riqueza se volvió muy importante.

Pero, en la década de 1960, comenzó una tendencia de desarrollo diferente. Los hippies, cansados ​​de la eterna carrera por el dinero, afirmaron que ya tenían suficiente y que la gente podía encontrar felicidad en otras partes. Incluso en nuestra generación, la gente necesita dinero para vivir cómodamente, pero ya no soporta la vida de competencia destructiva contra todos ni la ansiedad y el estrés constante de cuidar su dinero.

Mientras más nos agotamos con la búsqueda de símbolos de estatus, ofertas y anuncios que nos incitan a comprar, más nos planteamos si debemos vivir más sencillamente. ¿Cómo podemos dedicar tanta energía y atención a unos pocos ceros más en nuestra cuenta bancaria? Es evidente que debemos cuidar el sustento a un nivel razonable, pero ¿por qué nos obsesionamos tanto con acumular más y más números, hasta el punto de definir gran parte de la vida en función de ellos?

Este cuestionamiento marca un punto de inflexión inminente en la evolución actual de la humanidad. En esta coyuntura, vemos que, cada vez más gente se hunde en la depresión, recurre a medicamentos y apenas logra sobrevivir el día a día.

Para salir de este punto de inflexión como seres más fuertes, conscientes y felices, que los que entraron, tendremos que afrontar un gran reto: si bien, siempre aspiramos a disfrutar de la vida, ¿cómo podemos encontrar la verdadera plenitud? Necesitamos placer para vivir. ¿Qué deseos vale la pena cultivar en nuestro interior, que nos permitan sentirnos completos, felices y satisfechos? El dinero en sí nunca es la meta, sino el medio para obtener placer, regocijo, plenitud, felicidad y confianza de una forma u otra. En el proceso de este autoexamen, necesitaremos aprender a distinguir entre dos niveles clave en la vida: satisfacer las necesidades esenciales y desarrollar nuestro espíritu humano.

Toda persona razonable comprende que los avances tecnológicos actuales permiten a la humanidad satisfacer con dignidad las necesidades de cada uno. El problema radica exclusivamente en las relaciones humanas negativas, que nos bloquean y absorben nuestros recursos en innumerables conflictos y guerras. Esto es cierto no sólo a nivel macro, también en las relaciones individuales. ¿Cuántas parejas viven felices hoy? El creciente ego nos hace intolerantes con cualquiera que no sea nosotros mismos.

Nuestro futuro depende del desarrollo de la capacidad de conectarnos armónica, integral y mutuamente y hay un método de conexión que aún necesita revelarse al mundo. Cuando las computadoras y los robots expulsen a miles de millones del mercado laboral, la necesidad de conexión positiva será la actividad principal a la que podremos dedicarnos.

El ser del mañana disfrutará de nuevas conexiones entre corazones. Energía, satisfacción y placer fluirán entre nosotros. No habrá fin, porque la conexión integral nos elevará a un espacio de constante renovación, alegría y deleite. El poder de la vida fluirá entre nosotros, como entre las células del cuerpo. Pero a diferencia del sistema de la naturaleza, donde los individuos se conectan naturalmente en integridad, para nosotros vendrá del autoexamen, la elección y la conciencia. En consecuencia, la especie humana ascenderá al siguiente nivel evolutivo en el que, el concepto de dinero tendrá un significado más elevado. El dinero se convertirá en la capacidad de ayudarnos mutuamente por amor, de satisfacer a los demás a través de uno mismo. 

Después de una larga historia egoísta que llegó a su fin, nos preparamos para comenzar el ascenso. De la materia al espíritu, espero que lo logremos.

Etiquetado con: ,
Publicado en: News

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*