Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Los ríos del cielo están inundando a la tierra?

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Foto: Imagen de satélite muestra el dramático colapso de la plataforma de hielo Conger. Dónde: Antártida. Cuándo: 29 de marzo de 2022. Créditos, NASA Observatorio de la Tierra. Es relativamente común que las plataformas de hielo de la Antártida generen icebergs. Es menos común que una plataforma de hielo se desintegre completamente. En marzo de 2022, una plataforma de hielo en la Antártida Oriental hizo ambas cosas. El colapso reconfiguró una parte del paisaje antártico, donde se pensaba que el hielo glacial costero era estable. El cambio fue rápido. A principios de marzo de 2022, la plataforma flotante alimentada por el glaciar Glenzer y, Conger seguía intacta. A mediados de mes, ya se había desmoronado. La imagen del 9 de enero y la del 23 de marzo, tomadas por el Operational Land Imager (OLI) del Landsat 8, muestra la plataforma antes y después de su desintegración. «Toda la plataforma se derrumbó en apenas dos semanas», dijo Christopher Shuman, glaciólogo de la Universidad de Maryland, en el condado de Baltimore, con sede en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. Los restos helados de la plataforma glaciar y del hielo marino adyacente, se dispersaron en las aguas que rodean la isla Bowman, en cuestión de semanas. «Esto duró menos de un mes», dijo Shuman. «Fue un estallido». La pérdida de una plataforma de hielo es un gran problema, porque indirectamente puede contribuir al aumento del nivel del mar. «Las plataformas de hielo son esencialmente la ‘banda de seguridad’ que sostiene el resto de la capa de hielo de la Antártida», dijo Walker. Cuando se derrumban, el hielo que hay detrás, puede fluir más rápido hacia el océano «Y elevar el nivel del mar». Para estándares antárticos, la plataforma de hielo y los glaciares que retenía son relativamente pequeños, por lo que se espera que el impacto del colapso sea mínimo. Los científicos están más preocupados por la ubicación del colapso. «Todos los colapsos anteriores han sucedido en la Antártida occidental, no en la oriental, que hasta hace poco se consideraba relativamente estable», dijo Walker. «Es algo así como un ensayo general de lo que podríamos esperar de otras plataformas de hielo más grandes, si siguen derritiéndose y desestabilizando. Si sucede, habremos superado el punto de no retorno y no se podrá frenar el aumento del nivel del mar». Reuters Pictures

«Cuando, en marzo, las temperaturas en la Antártida se dispararon hasta 38 grados centígrados por encima de lo normal, una plataforma de hielo del tamaño de Los Ángeles se derrumbó», escribió la CNN. «El calor se precipitó en lo que se conoce como río atmosférico, …una larga pluma de humedad que transporta aire caliente y vapor de agua desde los trópicos a otras partes de la Tierra. … estos ‘ríos del cielo’ -que descargan lluvia y nieve cuando tocan tierra-, también provocan temperaturas extremas, se derrite la superficie, se desintegra el hielo marino y grandes marejadas desestabilizan las plataformas de hielo del Antártico». Cada vez que ocurre un desastre, buscamos su causa inmediata. Pero evitamos reconocer la verdadera causa de nuestras adversidades: la naturaleza humana.

No sólo el clima se está volviendo inhóspito. También los bosques que desaparecen y las plagas furiosas que dicen: «¡Tú eres la amenaza! ¡Tú eres la plaga! Ya no eres bienvenido». Los científicos advierten que si no frenamos el calentamiento global, perderemos ciudades costeras. Yo creo que es mucho peor que eso: todo el planeta se volverá inhabitable para los humanos y por nuestra propia culpa. La Tierra parece estar disgustada con nosotros.

Se nos dice que esto ocurre porque contaminamos el aire, el agua y el suelo, destruimos los bosques, cazamos especies hasta la extinción y extraemos de la tierra mucho más de lo que puede dar sin que colapse el ecosistema. Ciertamente, esto es efecto de nuestro comportamiento, pero hay una razón por la que nos comportamos así. Nuestro principal delito es nuestra actitud hacia los demás.

Cualquier daño que hagamos a la Tierra, lo hacemos diez veces más entre nosotros. El daño que infligimos a la Tierra es parte de nuestro esfuerzo por infligir daño a otras personas y naciones; es otra faceta de nuestra batalla. Si dejamos de luchar entre nosotros, también dejaremos de destruir nuestro hogar común y la naturaleza se recuperará y volverá a ser amable con nosotros.

Es cierto, no es fácil dejar de luchar cuando reinan la desconfianza y la hostilidad. Desde naciones hasta individuos, la agresión y la intimidación dominan, de hecho, definen nuestras relaciones. Pero, como la Tierra ya nos está expulsando, si queremos sobrevivir, no tenemos otro remedio que cambiar.

Es un proceso de aprendizaje, pero se debe empezar por reconocer que nuestro problema no es que quememos demasiado combustible fósil ni que comamos demasiada carne ni que ensuciemos el suelo y el agua con plásticos. Nuestro problema es que hacemos ese daño para herir, destruir, dominar y someter a otros, es por orgullo y para complacer al ego.

Cuando reconozcamos que nuestra actitud egoísta hacia los demás es nuestro problema de fondo, podremos afrontarlo. Aprenderemos a elevarnos por encima del ego y a trabajar juntos. Pero, primero debemos dejar de engañarnos pensando que los ríos del cielo nos están ahogando. Nos estamos ahogando en el ego, ese es nuestro verdadero problema.

 

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