Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Los únicos seres dañinos del mundo

Israel ONU antisemitismo

Foto: Coches patrulla de la policía fuera de la sede de las Naciones Unidas. La sede fue acordonada el jueves por una operación policial fuera del edificio.

Como escribí hace unas  semanas, la ONU aprobó la resolución final de su apoyo a la Agencia de Obras Públicas y Socorro de la ONU para Palestina (UNRWA). El recuento de la votación nominal, fue de 164 a favor de la resolución y 1 en contra -Israel. La resolución fue una de varias votaciones, todas condenan a Israel muy duramente, una incluso declaró que «los palestinos tienen derecho a su propiedad [desde 1948] y por lo tanto, a los ingresos derivados, de conformidad con la igualdad y la justicia».

Dos días antes, «expresando indignación por el continuo acoso de los derechos humanos por parte de Israel», el Consejo de Derechos Humanos de la ONU resolvió establecer «una comisión de investigación internacional e independiente, para investigar «las presuntas violaciones y abusos a la ley internacional de derechos humanos del 13 de abril de 2021”.

Si el mundo entero, no simbólica sino literalmente, el mundo entero, nos dice que somos malvados, que somos los únicos dañinos y que no vemos fallas en nuestras acciones, ¿no deberíamos, al menos, preguntarnos el porqué de esa percepción falsa? ¿o podría ser que nuestra percepción sea la falsa? ¿por qué nunca nos hacemos estas preguntas y automáticamente reprochamos al mundo por ser antisemita? Si es antisemita y quiere nuestra destrucción, ¿por qué nos dió un país? Y si nos dió un país, ¿por qué ahora quiere quitárnoslo?

No es que los redactores israelíes sean peores que sus homólogos palestinos ni que Israel no asigne suficientes recursos para explicar su posición. La simple verdad es que a los ojos de porciones cada vez más grandes de la humanidad, somos lo único dañino que existe. No importa lo que digamos ni cómo lo digamos, somos los únicos culpables, no hay nadie más a quién culpar, sólo a nosotros, por todo lo que está mal en el mundo.

Si este es el caso deberíamos preguntarnos por qué el mundo piensa así. No piensa así porque hay un Estado judío, pues, durante el Holocausto o durante la expulsión de España no había ningún Estado judío, pero aun así se nos consideraba los únicos dañinos del mundo. El mundo no lo cree así por la difamación de que contaminamos pozos que provocan pandemias, pues el mundo ya nos odiaba antes y después de las pandemias. El mundo tampoco nos odia por nada que tenga que ver con el cristianismo, los musulmanes e incluso los más ateos, nos odian también. Finalmente, el mundo no nos odia por nuestra raza, pues ya había antisemitismo mucho antes de que existieran los nazis y el racismo.

El mundo cambia los pretextos para odiar a los judíos, más rápido de lo que cambian las estaciones, pero nuestros propios sabios nunca cambian de opinión ni una sola vez. Ellos también piensan que somos los únicos que hacen daño en el mundo o como dicen, “Ninguna calamidad llega al mundo sino es por Israel” (Yevamot 63a). Aunque, también nos dicen por qué piensan así y su razonamiento nunca ha cambiado.

El único propósito de nuestro pueblo es servir como «luz para las naciones». Una vez que nos unimos “como un hombre con un corazón” y establecimos nuestra nacionalidad, se nos encomendó la tarea de dar ejemplo a la humanidad. Nosotros, la nación que surgió de una variedad de extraños que se odiaban, nos convertimos en la prueba de que, con gran determinación, la gente puede superar su odio y unirse.

Con nuestra unidad, formamos una sociedad con base en responsabilidad mutua y en amar al prójimo como a uno mismo. Perdimos la unidad y volvimos a la unidad y junto con nuestros altibajos, perdimos y recuperamos nuestra soberanía en la tierra de Israel. En consecuencia, nuestros sabios nunca atribuyeron nuestras caídas a los tiranos extranjeros; siempre los atribuyeron a nuestra desunión. Por ejemplo, no escribieron que Tito destruyó el Templo, sino: “El Segundo Templo … ¿por qué fue arruinado? Porque había odio infundado en él” (Yoma 9b).

No deberíamos tener reparos al respecto: si mantenemos nuestra división, las resoluciones de la ONU se volverán cada vez más hostiles y duras hacia el Estado judío. Pronto, las naciones declararán, por una gran mayoría, si no unánimemente, entregar Palestina a los palestinos y que la Resolución 181, dividir la tierra entre judíos y árabes, fue un lamentable error.

Mientras no seamos lo que los judíos deben ser, mientras no nos unamos por encima de nuestra división, el mundo no nos necesita. Una vez que deje de esperar que demos ejemplo de unidad, decidirá eliminar al Estado judío y expulsar a sus residentes.

Si nos preocupamos por nuestro futuro, más que por el placer de la justa indignación, debemos reunir la determinación de mostrarle al mundo que los judíos que se odiaban hace un momento, pueden ser verdaderamente hermanos.

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Publicado en: Antisemitismo, Judíos, News
Un comentario sobre “Los únicos seres dañinos del mundo
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Gran verdad!!! Sin palabras. Muchas gracias por compartir 🙏 Dios los bendiga grandemente 🙏🙏🙏

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