Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Sobre la unidad judía y el antisemitismo. (Artículo 2)

En el artículo anterior, describimos la lucha de Abraham para difundir su revelación de que sólo hay una fuerza en la realidad, a la que llamó «Dios», que esa fuerza se manifestaba de dos maneras: dar y recibir y todo en la realidad refleja su interacción.

También dijimos que Abraham se dio cuenta de que sus contemporáneos en Babilonia, su tierra natal, se estaban alejando unos de otros. Abraham deseaba contrarrestar esa alienación con bondad y misericordia para equilibrar la creciente fuerza de recepción con la generosidad apropiada. Cuando sus esfuerzos fueron rechazados y fue expulsado de Babilonia, se dirigió hacia el oeste hasta Canaán. En el camino, miles y decenas de miles, según Maimónides, Midrash Rabbah y muchas otras fuentes, se unieron a él y se convirtieron en «la casa de Abraham». Formaron el núcleo del que luego surgiría la nación israelí. Lo especial de ellos fue que no tenían nada biológico en común, sólo la convicción de que recibir debía equilibrarse con dar y estaban dispuestos a esforzarse para desarrollar la cualidad de misericordia dentro de ellos.

Este artículo revisará el tiempo de Israel en Egipto.

En general, se nos enseña que el tiempo de Israel en Egipto fue una pesadilla, que fueron esclavizados y atormentados hasta que no tuvieron más remedio que escapar en la oscuridad de la noche. Sin embargo, esta es una representación muy incompleta de la imagen.

El libro del Génesis (del capítulo 47 al libro del Éxodo) nos dice que cuando Israel entró en Egipto, José ya era el virrey del faraón y su hombre de mayor confianza. El faraón incluso le dio su sello para que lo usara como quisiera. Cuando la familia de José buscó refugio en Egipto, el faraón le dio la tierra más fértil del país, la tierra de Goshen, en el delta oriental del Nilo. José colocó a los miembros de su familia en posiciones clave y prosperaron bajo su protección. Mientras estuvieron unidos bajo José, las cosas fueron bien y tuvieron éxito, prosperaron y se multiplicaron.

Pero, cuando José murió, la unidad de los israelitas comenzó a debilitarse. En consecuencia, todo cambió. “Los israelitas comenzaron a ocultar su judaísmo”, escribe el profesor Zvi Shimon de la Universidad Bar-Ilan en Israel. “Estaban inmersos en la cultura egipcia, asistían con entusiasmo a eventos culturales egipcios y adoptaban sus entretenimientos. Los deportes y el teatro egipcios eran pasatiempos populares entre los nuevos inmigrantes judíos». Poco a poco, abandonaron su compromiso con la unidad y se sumergieron en la autocomplacencia y el narcisismo. Ese, quizás, fue el primer incidente de desunión que llevó al odio a los judíos, mucho antes de que se inventara el término.

Para gran pesar de los israelitas, mientras más trataban de asimilarse en Egipto, más se volvían contra ellos el faraón y todo Egipto.

El Libro del Zohár (Shemot) pregunta: «¿Por qué Israel fue exiliado y por qué específicamente de Egipto?» La respuesta que da el mismo Zohár es, fueron exiliados de Egipto porque los egipcios “eran orgullosos y despreciaban y aborrecían a Israel” y no querían que los hebreos se mezclaran con ellos. Midrash Rabbah(Shemot 1: 8) una versión más explícita de la historia, señala con el dedo directamente a los judíos: “Cuando José murió, rompieron el pacto y dijeron: ‘Seamos como los egipcios’ … Por eso, el Señor convirtió el amor que los egipcios les tenían, en odio». En otras palabras, el faraón y los egipcios no se volvieron contra Israel simplemente porque eran malas personas, sino porque los judíos abandonaron el legado de unidad y se esforzaron por mezclarse con Egipto y separarse unos de otros.

Por eso la Torá escribe que, hasta después de la muerte de José, el faraón se volvió contra los hebreos. Una vez que el faraón se volvió «antisemita», por así decirlo, los hebreos no tuvieron más remedio que unirse entre ellos. Este patrón, en el que los judíos evitan la unidad cuando son prósperos y se ven obligados a unirse por la persecución del líder local se repite desde Egipto hasta hoy.

En estos días, vemos el fin del mismo ciclo en Estados Unidos. Los judíos fueron prósperos durante varias décadas, lograron riqueza material y poder, pero abandonaron su unidad. Ahora estamos viendo el cambio del país, de reconocimiento y aprobación a denuncia, crítica y finalmente, odio.

En el siguiente artículo, revisaremos los esfuerzos de Moisés para reunir al pueblo atormentado y así redimirlo de sus opresores.

Para obtener más información sobre este tema, consulta mi última publicación, La elección judía: Unidad o antisemitismo, Hechos históricos sobre el antisemitismo como reflexión sobre la desunión social entre judíos.

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Publicado en: Antisemitismo, Judíos, News

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