Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Cuál es el significado detrás de Shemá Israel?

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Shemá Israel (Escucha Israel), el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno”.

Hay una fuerza suprema llamada “Naturaleza”. En gematría hebrea, HaTeva (Naturaleza) y Elohim (Dios) equivalen a 86. De esta fuerza emana la ley universal que abarca la realidad y la impulsa hacia un propósito único: adhesión a la fuerza superior.

Todos nosotros existimos bajo esta fuerza y cumplimos con su ley, ya sea de forma obligatoria o con consciencia y deseo.

Si desde el principio formamos parte de su sistema, ¿qué más podemos pedir?

Amor.

Y amarás al Señor tu Dios.

Amarlo con todo el corazón, con las dos inclinaciones, la inclinación buena y la mala. Con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Con todo lo que hay dentro de ti.

¿Qué es amarlo?

Es asemejarnos a Él. Su naturaleza es amor y otorgamiento. Con esta naturaleza, Él sostiene la realidad. Si logramos actuar de acuerdo con la ley interna de amor y otorgamiento, nos elevaremos a Su nivel, a eso se le llamará amarlo.

En otras palabras, Shemá Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno” es esencialmente la declaración: “Quiero volverme amoroso y benevolente, como Tú”.

 ¿Cómo se logra amar a la fuerza superior? 

Los sabios dijeron: “Del amor a los otros al amor al Creador”. Esta es la fórmula.

Necesitamos desarrollar amor por todos, sentirlos tan cerca de nosotros, como a nosotros mismos, cuando logremos esta actitud, podremos llegar a amar al Creador.

Por eso, Shemá Israel describe la manera precisa, que debemos actuar en el mundo, de acuerdo con la ley del amor.

¿Por qué está específicamente conectado con Israel? Porque en nuestra fundación nos convertimos en nación, cuando nos comprometimos a tener unidad, responsabilidad mutua y a ser “como un hombre con un corazón”. En el Monte Sinaí, nos preparamos para convertirnos en esa nación y recibimos la guía para alcanzar el amor al Creador.

Recitar el Shemá es un compromiso del corazón, de que cada acción en la vida nos acerque al amor. Por supuesto, esto va más allá de lo que debemos hacer simplemente para sobrevivir.

Educamos a nuestro corazón. Le enseñamos a recibir los deseos de los demás como si fueran propios y a preocuparnos por satisfacerlos. Con estos ejercicios, el corazón puede integrar a los demás, como si fueran parte de nosotros. Gradualmente, emergemos del ego y nos extendemos entre los demás, sentimos la realidad a través de ellos.

Así descubrimos que, en efecto, la fuerza superior habita en el mundo.

¿Cómo sucede exactamente? Esa fuerza existe fuera del ego, lo demás también existe fuera del ego. Por eso, si podemos elevarnos por encima de los límites de la percepción egoísta y unirnos con amor, en esa medida podremos sentir la fuerza única que existe en la creación.

No hay nada más elevado que el Shemá.

En estas palabras están todos los estados por los que debemos pasar, desde la inclinación al mal hasta la inclinación al bien, a lo largo de cada etapa de desarrollo.

Por ejemplo, “Y las atarás como señal en tu mano” simboliza la luz de Jasadim, mientras que: “Y serán como filacterias entre tus ojos” simboliza la luz de Jojmá, diferentes estados espirituales alcanzados en el alma después de que el amor fue desarrollado.

Desde una perspectiva más amplia, el desarrollo de la humanidad nos ha llevado a un mundo interconectado. Nos guste o no, la vida nos muestra que dependemos unos de otros.

En esta realidad, nos veremos obligados a llegar a la convicción de que somos una sola familia. De lo contrario, no sobreviviremos.

La red de conexiones se está estrechando a nuestro alrededor. Contiene un programa interno que nos obliga a alcanzar equilibrio, conexión y complementariedad. Cuando cada uno piensa sólo en sí mismo y explota a los demás y al entorno, la red nos sacude con fuerza. Cada uno siente conmoción, la respuesta correcta es: “Shemá Yisrael. El Señor nuestro Dios. El Señor es Uno”. En otras palabras, interiorizamos que una fuerza única maneja el mundo y que todo lo que sucede, tiene como propósito impulsarnos hacia el amor universal.

Los sabios establecieron la práctica de recitar el Shemá por la mañana y por la tarde. Esto nos invita a conectarnos con el Creador antes de cada acción; es decir, con la fuerza de amor y otorgamiento. Tal como está escrito: «No hay nada más que Él».

Y salimos a actuar en el mundo conforme a Su ley. Nos esforzamos con el corazón por ser como Él: buenos, amables, amorosos y generosos. Al finalizar la acción, hayamos tenido éxito o no, regresamos de nuevo a Él. Ocurriera lo que ocurriera, fue Él quien dispuso la situación.

Así, el Shemá Israel nos dice, en esencia: quien desee conectarse directamente con la fuerza superior y participar junto a ella en la ley general de la naturaleza, debe comprender que no existe ninguna otra fuerza operando en la realidad.

Todos están activados por ella, como marionetas, como piezas en un tablero de ajedrez. Aunque, podemos conectarnos con ella de forma consciente. Podemos sentir que nos sustenta y nos mueve en cada acción. Para lograrlo, debemos examinar constantemente cómo amar y otorgar en la mayor medida posible. Así, sentiremos cada vez más que la fuerza del Creador habita en nuestro interior y nos guía; este es el significado profundo que encierra la declaración: «El Señor es Uno».   

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