Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Cómo se educa a sí mismo un cabalista?

Michael Laitman cabalista

Uno de mis alumnos me hizo precisamente esta pregunta. Un cabalista se educa a sí mismo determinando primero una cosa fundamental: que es el Creador quien lo está educando. Esta es la mayor dificultad y el trabajo principal.

Desde el comienzo de mi camino con mi maestro, Baruch Shalom HaLevi Ashlag, comprendí que todo depende de mantener un contacto interior constante con el Creador. Es extremadamente difícil no desprenderse de este pensamiento, no perderlo en medio de la vida cotidiana.

Pero si una persona logra aferrarse a él —aunque sea de forma inconsciente— y no lo suelta, si siente constantemente que está conectada con el Creador, entonces la verdadera educación comienza precisamente desde ese punto.

El Creador no nos educa mediante ejemplos en la forma en que es habitual en nuestro mundo, porque en realidad toda nuestra vida consiste en Sus ejemplos. Cada estado en el que te encuentras, cada momento, es un ejemplo de Su educación.

Si una persona comienza a decirse una y otra vez:
“Esto proviene del Creador. ¿Qué quiere Él de mí ahora? ¿Cómo debo reaccionar? ¿Cómo debo actuar?”
—esto ya se convierte en un gran logro espiritual.

Es cierto que al principio una persona no puede comprender qué es lo que el Creador quiere de ella. Puedes decir que todo proviene del Creador, pero aún no puedes captar con qué propósito se te ha dado un determinado estado. Pero esto no es lo importante.

Lo importante es atribuir constantemente todo al Creador y seguir preguntando interiormente qué quiere Él de ti. Continúa preguntando hasta que el propio Creador comience a revelarse y a aclararlo.

Este cuestionamiento interior se llama elevar MAN.

En realidad, nunca te separas del Creador. Él te sostiene constantemente, como si te tomara por la nuca. Y tu trabajo consiste en desarrollar la sensibilidad hacia ese “agarre”.

Si de pronto sientes que ha desaparecido, inmediatamente te vuelves y preguntas:
“¿Dónde se ha ido? ¿Por qué no lo siento?”

Ese ya es un estado muy bueno y agradable. ¿Por qué habría uno de huir de él?

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Publicado en: News

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