
El papel de los judíos en el gran rompecabezas humano es la de unir: “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18), por encima de las diferencias y divisiones , “el amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios10:12), para convertirse en un canal de la fuerza positiva y de unidad que habita en la naturaleza y difundirla al mundo y cumplir así con el llamado a ser “luz para las naciones” (Isaías 42:6, 9).
Como aún no lo hemos hecho, las influencias egoístas se intensifican en el mundo. El sufrimiento se multiplica cada vez más. La ira y la frustración aumentan y en gran parte se dirigen hacia nosotros.
Sin saber exactamente por qué, el mundo siente, cada vez más, que de nuestra nación debería emanar algo positivo y la experiencia creciente de fenómenos negativos en la vida alimenta el odio hacia quienes perciben como un obstáculo para alcanzar una vida de armonía, paz y felicidad.
La actitud original que dio forma a la nación judía fue el amor fraternal, que floreció en medio de la amarga división, que hace unos 4,000 años desgarraba a la sociedad en la antigua Babilonia. Principios como “no te vengues ni guardes rencor contra los hijos de tu pueblo; amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) y “¡Vean qué bueno y agradable es que los hermanos habiten juntos en unidad!” (Salmos 133:1), describen los valores de unidad que inicialmente nos congregaron como nación.
Por eso, si nos proponemos a tratarnos con bondad, por encima del rechazo y el odio que emergen, veremos que atraeremos una fuerza positiva al mundo. Mientras más nos apliquemos a hacerlo, más sentiremos que la naturaleza está de nuestro lado y nos ayudará a elevarnos.
Gracias a las actitudes positivas avanzadas que cultivemos, se extenderá por el mundo calma, armonía y paz, hasta alcanzar un estado de perfección y eternidad. Pero, si permanecemos en nuestro rincón, permitiendo que los impulsos divisivos nos desgarren, la humanidad sufrirá cada vez más la ausencia de la fuerza positiva y nos verá con desagrado. Desde lo profundo, sentirá la necesidad de presionar el bloqueo del sistema para liberarlo y dejar que la fuerza positiva fluya hacia ellos.
Mi esperanza es que, más pronto que tarde, comprendamos nuestra misión en el mundo y que al hacerlo, nos ahorremos, a nosotros mismos y a la humanidad, mucho sufrimiento.



Deja una respuesta