Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Las malas relaciones pueden causar enfermedades mentales?

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Presiones, dolores, médicos. Tal vez los exámenes no muestran nada inusual, pero la angustia persiste. Terapeutas, psicólogos, medicamentos. A veces hay cierto alivio, pero no solución. El trabajo es duro, la familia es dura, la vida es dura en todas partes. ¿Por qué esta epidemia ha caído sobre nosotros? El enfoque integral de educación ofrece un diagnóstico único y también un método para superarlo todo.

La fuente de todos los problemas, de toda angustia y de toda enfermedad, es el desequilibrio interno. Si antes fenómenos como la depresión, eran patrimonio de aristócratas aburridos, hoy la depresión puede encontrarse incluso en aldeas remotas de África o de los Andes. Hasta las mascotas caen en depresión y viven a base de pastillas.

Sucede porque todos existimos en una sola red e influimos unos en otros de formas múltiples. No sólo los virus se propagan, también los estados de ánimo, pensamientos y presiones. En consecuencia, nos desequilibramos mutuamente.

Al comprender la naturaleza global del problema, queda claro que toda la humanidad necesita tratamiento. Cuando todos aprendamos a conectarnos de manera amistosa, a detener el odio, la explotación y otros patrones egoístas de comportamiento, alcanzaremos un equilibrio general, calma y salud física y mental. Este poder equilibrador irradiará incluso hacia los otros niveles de la naturaleza —inanimado, vegetal y animal— que hoy sufren porque nosotros estamos fuera de balance.

Mientras tanto, la vida cotidiana está llena de una atmósfera tensa, competitiva y amenazante, que nos empuja a sentir ansiedad y estrés. Los medios también nos inundan con ejemplos de conductas negativas. Por ello, somos testigos de fenómenos extremos en muchos ámbitos: desde problemas familiares, estallidos violentos en las calles y enfermedades diversas.

En esa situación, vale la pena añadir al sistema médico existente, especialistas en el método integral, quienes se ocuparán del equilibrio de las relaciones humanas. Así como hoy los sistemas de salud incluyen practicantes de medicina complementaria —que antes no era aceptada en la medicina convencional—, ahora debemos avanzar hacia la siguiente etapa de la sanación.

Es importante comprender que cuando el sistema humano que nos rodea está fuera de balance, ese desequilibrio afecta nuestro estado psicológico-emocional. Provoca la aparición de enfermedades psicosomáticas que dañan todos los sistemas corporales: nervioso, digestivo, cardiovascular, muscular, cutáneo y más.

Todo comienza en la “cabeza”, que es responsable de nuestra actitud hacia el mundo. Por eso, allí debe comenzar el tratamiento raíz. Si tratamos ese sistema superior, los demás sistemas se equilibrarán en consecuencia. En el término “cabeza” incluimos pensamientos, deseos, pasiones, estados de ánimo, todo el complejo de nuestras relaciones, el nivel de desarrollo humano y la apertura hacia los demás. Nuestra salud depende en gran medida de ello.

El enfoque integral de educación es trabajar en pequeños grupos de unas diez personas. Se estudia la naturaleza humana, la naturaleza del mundo y la dirección del desarrollo hacia la conexión integral.

Desarrollamos la capacidad de ver que la vida nos ata en un sistema único y que el ego nos encierra en su estrecho interés propio. La contradicción entre estas dos direcciones genera influencias negativas y a medida que el código egoísta de comportamiento se fortalece, no tiene sentido soñar con un futuro rosado. La única esperanza es construir una influencia alternativa de valores integrales.

Durante las discusiones, compartimos puntos de vista e impresiones personales y nos ayudamos a captar las ideas. El formato del diálogo es único, se llama “taller de conexión”, con reglas que permiten la formación de un vínculo profundo entre los participantes. Con ejercicios y desafíos, practicamos los principios integrales que se estudian.

Además, hacemos excursiones, deportes y actividades culturales, a veces organizamos picnics con las familias. El objetivo es aprender a conectarnos positivamente, a crear reciprocidad y complementariedad. Esto construye una mini-sociedad integral que alivia las presiones que cada uno absorbe diariamente del entorno. Además de los encuentros presenciales, también podemos tener, cada noche, una reunión virtual breve, por unos quince minutos. Si alguien comparte algo que le preocupa, los demás pueden apoyar, animar, abrazar, tranquilizar y ofrecer nuevas perspectivas que ayuden a encontrar una actitud equilibrada frente al problema.

Pero lo que más distingue al método integral es la conexión mutua con el mecanismo general de la naturaleza. A medida que ocurre dentro del grupo, comenzamos a sentirnos más cerca unos de otros y de la naturaleza. Nos descubrimos dentro de una fuerza única que nos envuelve cálidamente. Esta es la fuerza de la vida. Al conectarnos con los demás desde el amor, nos volvemos semejantes a esa fuerza, más unidos y la sentimos fluir a través de los canales entre corazones abiertos. De ese flujo surge equilibrio, salud y calma. Una nueva vida. 

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