{"id":950,"date":"2018-07-21T20:51:22","date_gmt":"2018-07-21T20:51:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=950"},"modified":"2019-08-08T18:58:45","modified_gmt":"2019-08-08T18:58:45","slug":"9_de_av","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/9_de_av\/","title":{"rendered":"Lloramos por la destrucci\u00f3n del templo, pero alimentamos su causa"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"394\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/jerusalem-1712855-1024x394.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-951\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/jerusalem-1712855-1024x394.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/jerusalem-1712855-300x116.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/jerusalem-1712855-768x296.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/jerusalem-1712855-1080x416.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"lead\"><strong>Un mal d\u00eda para los jud\u00edos<\/strong><\/p>\n<p>El Talmud (<em>Mas\u00e9jet Taanit<\/em>) nos dice: \u201cCinco cosas acontecieron a nuestros padres el 17 de Tamuz, y cinco el 9 de Av [los d\u00edas que marcan el comienzo y el final de las Tres Semanas (<em>Bein Hametzarim<\/em>)]. El 17 de Tamuz se rompieron las primeras tablas, el fuego perpetuo se extingui\u00f3, la muralla fue atravesada, Apostomus quem\u00f3 la Tor\u00e1 y coloc\u00f3 un \u00eddolo en el Templo. El 9 de Av a nuestros padres se les prohibi\u00f3 entrar en la tierra, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos, Beitar fue conquistada y [el mismo d\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s] la ciudad fue arrasada\u201d.<\/p>\n<p>La historia repleta de horrores del 9 de Av no termina con la destrucci\u00f3n del Templo. A lo largo del tiempo, este d\u00eda del a\u00f1o ha venido cargado de calamidades. Tanto la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos de Inglaterra en 1290 como la famosa expulsi\u00f3n de los jud\u00edos de Espa\u00f1a en 1492 tuvieron lugar el 9 de Av. M\u00e1s cerca de nuestros d\u00edas, el 9 de Av de 1942, los nazis comenzaron la deportaci\u00f3n masiva de 300.000 jud\u00edos del gueto de Varsovia al campo de exterminio de Treblinka.<\/p>\n<p>Desde el nacimiento de nuestra naci\u00f3n, el 9 de Av ha sido un mal d\u00eda para los jud\u00edos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 espec\u00edficamente ese d\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>El calendario hebreo refleja mucho m\u00e1s que nuestra historia. En un plano m\u00e1s profundo, refleja un proceso de transformaci\u00f3n: de seres egoc\u00e9ntricos \u2013cuyos corazones son malvados desde su juventud, como narra la Tor\u00e1 (G\u00e9nesis 8,21)\u2013 a una naci\u00f3n conectada y en solidaridad mutua cuyos miembros est\u00e1n unidos \u201ccomo un hombre con un solo coraz\u00f3n\u201d. Dentro de este ciclo, el 9 de Av se\u00f1ala un momento de crisis en el que damos la espalda a la unidad y consentimos el egocentrismo.<\/p>\n<p>El evento m\u00e1s traum\u00e1tico ocurrido durante el 9 de Av es, sin duda, la destrucci\u00f3n del Segundo Templo. Sin embargo, no es la propia cat\u00e1strofe lo que deber\u00edamos lamentar, sino aquello que la indujo: la p\u00e9rdida de nuestro amor mutuo.<\/p>\n<p><strong>Entre el amor y el odio<\/strong><\/p>\n<p>En nuestro ciclo de desarrollo comenzamos como puros ego\u00edstas. Queremos nada m\u00e1s que lo que es bueno para nosotros sin preocuparnos por los dem\u00e1s. La Tor\u00e1 nos dice \u201cEl pecado est\u00e1 a la puerta\u201d, y as\u00ed nos comportamos todos.<\/p>\n<p>Sin embargo, si el prop\u00f3sito de nuestras vidas fuera conformarnos con ser la especie en la parte m\u00e1s alta de la cadena alimentaria, no buscar\u00edamos la inmortalidad, la superioridad, el renombre ni otras ambiciones propiamente humanas. No har\u00eda falta haber inventado todo lo que hemos creado a lo largo de los siglos: bastar\u00eda con las lanzas y las flechas. Pero los seres humanos aspiran constantemente a la perfecci\u00f3n y la eternidad. Queremos conocer lo que ha creado el mundo, c\u00f3mo funciona y por qu\u00e9. En s\u00edntesis, la humanidad quiere ser como el Creador del mundo; como su due\u00f1o. Y aunque es posible que ni usted ni yo nos identifiquemos personalmente con esto, sin estos impulsos elementales no habr\u00edamos desarrollado la ciencia, el pensamiento cr\u00edtico o las competiciones deportivas; tampoco habr\u00edamos desarrollado todas las actividades relativas a la existencia humana y que van m\u00e1s all\u00e1 de nuestra mera supervivencia f\u00edsica.<\/p>\n<p>El ego humano es diferente al de los animales. Es la fuerza motora que est\u00e1 detr\u00e1s de nuestro desarrollo. Y si bien la naturaleza se encarga de equilibrar el ego\u00edsmo en los animales, equilibrar el ego\u00edsmo humano precisa de un esfuerzo consciente por nuestra parte.<\/p>\n<p>Abraham, el hombre de la misericordia, fue el primero en hallar un m\u00e9todo para dominar el ego\u00edsmo humano. \u00c9l y sus descendientes lo desarrollaron hasta que qued\u00f3 establecida una naci\u00f3n basada en la misericordia y la unidad. Sin embargo, a los pies del Monte Sina\u00ed \u2013el monte de&nbsp;<em>Sina\u2019a<\/em>&nbsp;[odio]\u2013 sucumbimos a nuestros egos, y en lugar de recibir la Tor\u00e1, la fuerza de la conexi\u00f3n, nos giramos hacia el \u00eddolo del ego: el becerro de oro. Y la consecuencia fue que las tablas se rompieron.<\/p>\n<p>No obstante, de esa crisis surgi\u00f3 nuestra naci\u00f3n. Prometimos ser \u201ccomo un solo hombre con un solo coraz\u00f3n\u201d, y de ese modo recibimos la Tor\u00e1. Adem\u00e1s se nos encomend\u00f3 la misi\u00f3n de ser \u201cuna luz para las naciones\u201d mediante la difusi\u00f3n de la fuerza de la unidad.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo que los antiguos hebreos desarrollaron ten\u00eda como prop\u00f3sito llevar al mundo a la victoria final del amor sobre el odio en la batalla entre ambos. Este m\u00e9todo sencillamente establece que, si equilibramos nuestro ego\u00edsmo con el amor a los dem\u00e1s, propiciaremos que cada persona desarrolle todo su potencial y que sea utilizado en pro del bien com\u00fan. De esta manera \u201ccubrimos\u201d nuestros egos con amor, como dijo el rey Salom\u00f3n (Proverbios, 10:12): \u201cEl odio incita a la lucha, y el amor cubre todas las transgresiones\u201d. Si as\u00ed lo hacemos, descubriremos la fuerza de conexi\u00f3n que cre\u00f3 el mundo y que ahora lo sostiene. Este es el significado interno de recibir la Tor\u00e1.<\/p>\n<p><strong>La frontera final<\/strong><\/p>\n<p>Cada a\u00f1o llega&nbsp;<em>Tisha Be Av<\/em>&nbsp;[9 de Av] y nos lamentamos de la destrucci\u00f3n del Templo por culpa de nuestro odio infundado. Y, sin embargo, cada a\u00f1o el odio mutuo est\u00e1 m\u00e1s enquistado entre nosotros. Entonces, \u00bfde qu\u00e9 sirven nuestras l\u00e1grimas?<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 llorar por nuestra destrucci\u00f3n pasada cuando estamos propiciando nuestra propia destrucci\u00f3n exactamente por la misma raz\u00f3n que nos destruy\u00f3 en el pasado? \u00bfRealmente hemos aprendido algo de ese pasado? \u00bfCu\u00e1ntas m\u00e1s destrucciones por causa de la aversi\u00f3n mutua tenemos que atravesar antes de que, por fin, caigamos en la cuenta?<\/p>\n<p>Un posible nuevo exterminio del pueblo jud\u00edo superar\u00e1 con creces todo lo que ya hemos vivido antes: superar\u00e1 la destrucci\u00f3n del Segundo Templo e incluso el Holocausto, en el cual, por cierto, la mayor parte de mi familia fue exterminada.<\/p>\n<p>Estamos en la \u00faltima etapa del viaje, en el \u00faltimo asalto en la batalla entre el amor y el odio. El odio que ahora est\u00e1 surgiendo ser\u00e1 m\u00e1s intenso que nunca, y volcar\u00e1 su ira contra los jud\u00edos. No podemos mitigarlo de ninguna manera, pero lo que s\u00ed podemos y debemos hacer es cubrirlo con amor, como hicimos en el pasado.<\/p>\n<p>Esto es a lo que estamos llamados como jud\u00edos: llevar a cabo nuestra misi\u00f3n de ser \u201cuna luz para las naciones\u201d. Como ya he dicho en numerosas ocasiones, tanto en<a href=\"http:\/\/www.kabbalah.info\/bb\/why-do-people-hate-jews\/#antisemitism\">&nbsp;internet<\/a>&nbsp;como en las p\u00e1ginas de&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.kabbalah.info\/bb\/why-do-people-hate-jews\/#antisemitism\"><em>The New York Times<\/em><\/a>, debemos cubrir nuestro odio con cuidado y preocupaci\u00f3n mutua, y de ese modo ser un ejemplo de unidad para el mundo. Podemos hacer esto por voluntad propia y de manera agradable, o podemos vernos forzados a ello por la ira del mundo. De una u otra manera, tendremos que hacerlo.<\/p>\n<p>Por eso, este&nbsp;<em>Tisha Be Av<\/em>, pensemos m\u00e1s en nuestro futuro y en nuestro papel, y menos en nuestro pasado. Centr\u00e9monos en la construcci\u00f3n de los tiempos venideros y hagamos de la destrucci\u00f3n pasada la piedra angular de un futuro seguro y feliz.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un mal d\u00eda para los jud\u00edos El Talmud (Mas\u00e9jet Taanit) nos dice: \u201cCinco cosas acontecieron a nuestros padres el 17 de Tamuz, y cinco el 9 de Av [los d\u00edas que marcan el comienzo y el final de las Tres<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/9_de_av\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":38,"featured_media":951,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-950","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=950"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1229,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950\/revisions\/1229"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/951"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}