{"id":877,"date":"2018-03-26T20:59:57","date_gmt":"2018-03-26T20:59:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=877"},"modified":"2018-03-26T21:00:40","modified_gmt":"2018-03-26T21:00:40","slug":"la-pascua-judia-del-materialismo-la-unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/la-pascua-judia-del-materialismo-la-unidad\/","title":{"rendered":"La Pascua Jud\u00eda: del materialismo a la unidad"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>La Pascua jud\u00eda es una oportunidad para pasar del estado de divisi\u00f3n, indiferencia y frialdad en nuestra sociedad a otro de unidad, preocupaci\u00f3n y afabilidad.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Aunque el a\u00f1o jud\u00edo comienza oficialmente en <em>Rosh Hashan\u00e1<\/em>, hay un enfoque m\u00e1s amplio en las fiestas jud\u00edas que nos muestra la Pascua como el inicio del a\u00f1o jud\u00edo. Para verlo desde esta perspectiva, debemos analizar el <a href=\"http:\/\/www.kabbalah.info\/net\/what-is-the-meaning-of-life\/\">significado de la Pascua<\/a> a un nivel m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>La Pascua describe un proceso interno en el que, tras un periodo de intensa divisi\u00f3n, llegamos a la decisi\u00f3n de unirnos y con ello revelamos un estado m\u00e1s unificado. Asimismo, la Pascua resalta aquello que convierte al pueblo jud\u00edo en un pueblo \u00fanico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hace que el pueblo jud\u00edo sea \u00fanico?<\/strong><\/p>\n<p>A diferencia de otras naciones o razas, el pueblo jud\u00edo no se form\u00f3 org\u00e1nicamente a partir de un linaje familiar o por una proximidad territorial. Los jud\u00edos fueron originalmente una congregaci\u00f3n de personas que dieron a conocer como \u201cjud\u00edos\u201d cuando estipularon unirse \u201ccomo un solo hombre con un coraz\u00f3n\u201d y aceptaron la responsabilidad de ser \u201cuna luz para las naciones\u201d (la palabra hebrea para \u201cjud\u00edo\u201d [<em>Yehud\u00ed<\/em>] proviene de la palabra \u201cunido\u201d [<em>Yihud\u00ed<\/em>] [<em>Yaarot Devash<\/em>, Parte 2, <em>Drush<\/em> 2]).<\/p>\n<p>La festividad de la Pascua explica esta transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo comienza en un momento en que el pueblo de Israel viv\u00eda excepcionalmente bien en Egipto. En lo que a valores sociales respecta, los ten\u00edan todos: confort, riqueza y \u00e9xito, como est\u00e1 escrito en la Tor\u00e1, \u201cen Egipto (&#8230;) nos sentamos en torno a las ollas de carne y com\u00edamos todo lo que quer\u00edamos\u201d (\u00c9xodo, 16: 3). No obstante, aun con toda esa abundancia material, sent\u00edan que les faltaba algo.<\/p>\n<p>En este punto, debemos tomar perspectiva para ver este proceso que se describe: la naturaleza humana, que es un deseo de recibir placer, constantemente nos presiona para satisfacernos a nosotros mismos. Cuanto m\u00e1s tratamos de satisfacernos, m\u00e1s vac\u00edos nos sentimos y m\u00e1s necesidad tenemos de un llenado mayor. As\u00ed, nuestro deseo de disfrutar crece y vamos evolucionando a trav\u00e9s de las distintas fases de crecimiento del deseo. Despu\u00e9s de satisfacer nuestras necesidades b\u00e1sicas \u2013comida, sexo, vivienda y familia\u2013 nuestro deseo aumenta y desarrollamos los deseos sociales \u2013dinero, respeto, control y conocimiento\u2013 que continuamente tratamos de satisfacer.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed nos encontramos con un problema.<\/p>\n<p>Como un perro que persigue su propia cola, vamos detr\u00e1s de todos esos placeres pero seguimos sintiendo que deseamos algo m\u00e1s, algo diferente, sin saber precisar lo que realmente queremos. La historia de la Pascua explica este nuevo deseo: cuando nuestros deseos materiales se sacian, emerge un nuevo deseo de conexiones sociales positivas. Ese deseo se llama \u201cMois\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s estuvo presente durante todo el periodo en que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto. Creci\u00f3 en la casa del fara\u00f3n hasta que concluy\u00f3 su propia b\u00fasqueda de la felicidad en lo material. Fue entonces cuando comenz\u00f3 el exilio en Egipto. El fara\u00f3n, es decir, nuestro ego, no quiere aceptar la unidad. No hay peor idea para \u00e9l que vivir la vida con la aspiraci\u00f3n de \u201camar al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, a medida que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto, naturalmente comenzaron a desear m\u00e1s de lo que ten\u00edan, y la idea de la unificaci\u00f3n social \u2013Mois\u00e9s\u2013 comenz\u00f3 a tomar forma entre ellos. Luego comenzar\u00eda la lucha entre Mois\u00e9s y el fara\u00f3n. Por un lado, Mois\u00e9s se\u00f1alaba el camino hacia la unidad y el amor mutuo, mientras que el fara\u00f3n insist\u00eda en que \u00e9l gobernar\u00eda, es decir, que seguir\u00edan viviendo y trabajando solo para satisfacerse de forma ego\u00edsta y material. Cuando el fara\u00f3n vio que pueblo de Israel aceptaba a Mois\u00e9s, se convirti\u00f3 en ese rey cruel que describe la historia de Pascua.<\/p>\n<p>Tras un largo proceso, el pueblo de Israel finalmente apoy\u00f3 a Mois\u00e9s, clamaron unidad y triunfaron. Se unieron al pie del Monte Sina\u00ed aceptando la ley de \u201cama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. Luego procedieron a purificarse del <em>Hametz<\/em> [levadura], es decir, su ego, e hicieron la transici\u00f3n (la Pascua) del egocentrismo a la unidad, siguiendo a Mois\u00e9s y poniendo en pr\u00e1ctica su idea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La Pascua hoy<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>La Pascua jud\u00eda describe un proceso para vencer al ego\u00edsmo por medio de la unidad y, por lo tanto, hoy en d\u00eda ese proceso sigue teniendo tanta relevancia como en el pasado. Nuestra actual cultura materialista se parece cada vez m\u00e1s al Egipto que la historia de Pascua describe: hemos disfrutado de las bonanzas del materialismo por un tiempo, y ahora cada vez m\u00e1s gente siente que a sus vidas les falta algo.<\/p>\n<p>En las personas, esto se expresa con un aumento de la depresi\u00f3n, el estr\u00e9s y la soledad, y en la sociedad se traduce en una mayor fractura social impulsada por la pol\u00edtica, la xenofobia y el antisemitismo. Todos estos fen\u00f3menos nos muestran que podemos tener toda la abundancia material que deseemos, pero aun as\u00ed no hallaremos satisfacci\u00f3n; lo que realmente necesitamos para llenar ese nuevo deseo amplificado es la unidad, unas conexiones sociales positivas.<\/p>\n<p>A diferencia de lo que ocurre con nuestras satisfacciones materiales, no somos capaces de imaginar c\u00f3mo ser\u00eda una uni\u00f3n por encima de nuestras divisiones. No vemos ning\u00fan ejemplo de unidad que podamos implantar nuestros sistemas educativos y medios de comunicaci\u00f3n. Y por ende, seguimos regurgitando y reinventando ideas, historias y productos materialistas ya que no vemos ni conocemos otra cosa.<\/p>\n<p>A medida que la sociedad se mete m\u00e1s en este c\u00edrculo vicioso de b\u00fasqueda de placer materialista sin ning\u00fan otro objetivo a la vista y a medida que surgen m\u00e1s problemas dada esta situaci\u00f3n, mayor es la fijaci\u00f3n de la sociedad con los jud\u00edos y m\u00e1s los culpan. El antisemitismo aumenta porque el pueblo jud\u00edo, en sus ra\u00edces, posee un patr\u00f3n para llevar a la pr\u00e1ctica ese nuevo deseo por la conexi\u00f3n. Cuando el pueblo jud\u00edo fracasa en su misi\u00f3n de unirse, precisamente ahora que no solo los jud\u00edos lo necesitan sino toda la humanidad, entonces, subconscientemente, el mundo comienza a sentir que los jud\u00edos son la causa de todos sus problemas.<\/p>\n<p>Nuestros antepasados pasaron por el proceso de unidad y con ello se salvaron del desastre. Hoy, cuando nos se\u00f1alan culp\u00e1ndonos con todo tipo de razones, depende de nosotros el identificar la causa de todos esos reproches: nosotros, entre todos los pueblos, hemos sido agraciados con la posibilidad de unirnos por encima de todo lo que nos separa, y eso es lo que el mundo necesita de nosotros. Es como si el mundo no prestara atenci\u00f3n a todos los avances tecnol\u00f3gicos, m\u00e9dicos y culturales que hemos aportado a la humanidad. No obstante, si nos comportamos tal como hicieron nuestros ancestros, entenderemos para qu\u00e9 nos pusieron aqu\u00ed y podremos ver c\u00f3mo la actitud del mundo hacia los jud\u00edos se transforma en respeto y aprecio.<\/p>\n<p>Espero que empecemos a tener en cuenta la ra\u00edz y la directriz que hay detr\u00e1s de todos los problemas del mundo y que, en esta Pascua, podamos avanzar hacia la verdadera soluci\u00f3n: la unidad.<\/p>\n<p>\u00a1Les deseo una feliz Pascua!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Pascua jud\u00eda es una oportunidad para pasar del estado de divisi\u00f3n, indiferencia y frialdad en nuestra sociedad a otro de unidad, preocupaci\u00f3n y afabilidad. Aunque el a\u00f1o jud\u00edo comienza oficialmente en Rosh Hashan\u00e1, hay un enfoque m\u00e1s amplio en<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/la-pascua-judia-del-materialismo-la-unidad\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":38,"featured_media":878,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[93],"class_list":["post-877","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","tag-pascua-judia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/877\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}