{"id":567,"date":"2016-06-04T08:28:16","date_gmt":"2016-06-04T08:28:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=567"},"modified":"2016-06-04T08:30:15","modified_gmt":"2016-06-04T08:30:15","slug":"lo-inutil-la-politica-las-cosas-realmente-mejoren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/lo-inutil-la-politica-las-cosas-realmente-mejoren\/","title":{"rendered":"Lo in\u00fatil de la pol\u00edtica (y c\u00f3mo hacer para que las cosas realmente mejoren)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\">La columna de la semana pasada \u00a0<\/span><a href=\"http:\/\/www.jpost.com\/Opinion\/Fascism-is-looming-over-the-US-and-its-bad-news-for-the-Jews-454411\"><span style=\"font-weight: 400;color: #0000ff\">El auge amenazador del fascismo en Estados Unidos \u2014 malas noticias para los jud\u00edos<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400\">,<\/span><span style=\"font-weight: 400\"> parece haber puesto el dedo en la llaga. Los casi 1.000 comentarios en el Jerusalem Post y en las redes sociales \u201cme acusaron\u201d de apoyar a Hillary Clinton, Donald Trump y Barack Obama (\u00a1en serio!), \u00a0as\u00ed como de ser un fascista y un liberal; todo esto bas\u00e1ndose en un \u00fanico art\u00edculo de 1.100 palabras. De alg\u00fan modo, al menos fue un consuelo no encontrar comentarios con la conclusi\u00f3n de que tambi\u00e9n apoyo a Bernie Sanders.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En periodo electoral todo el mundo toma partido, as\u00ed que puedo entender el origen de esos comentarios. El problema es que la crisis a la que nos enfrentamos va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las simpat\u00edas pol\u00edticas. Cuando a uno le diagnostican un c\u00e1ncer, da igual si tu papeleta electoral es de color rojo republicano o azul dem\u00f3crata. Lo primero es tratar el c\u00e1ncer, y despu\u00e9s todo lo dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Crisis sist\u00e9mica<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Una noche, muchos a\u00f1os atr\u00e1s, estaba clasificando las cartas que el Rav Yehuda Ashlag escribi\u00f3 a sus estudiantes cuando encontr\u00e9 una alegor\u00eda que me impact\u00f3 profundamente. Dec\u00eda que el ego\u00edsmo es como un n\u00e9ctar dulce \u2013pero venenoso\u2013 colocado en la punta de una espada. Es tan dulce y embriagante que no podemos evitar llevar la espada hasta nuestra boca, alargar nuestra lengua y dejar que el n\u00e9ctar caiga en ella: que caiga y caiga, hasta que nosotros mismos tambi\u00e9n caigamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Nuestra cultura del consumismo, la autocomplacencia y la fren\u00e9tica b\u00fasqueda de satisfacci\u00f3n inmediata reflejan lo profunda que es nuestra crisis. Constantemente buscamos otro bocado m\u00e1s del n\u00e9ctar, aunque sepamos que al final acabar\u00e1 con nosotros. Sabemos que la vida consiste en el equilibrio entre dar y recibir, pero nuestra naturaleza nos obliga a decantarnos cada vez m\u00e1s por el recibir y nos olvidamos de dar. No podemos evitarlo. Y esta es la causa de la crisis sist\u00e9mica que se expande por nuestros sistemas econ\u00f3micos, sociales, educativos y pol\u00edticos. La humanidad se ha convertido en un tumor cancer\u00edgeno que est\u00e1 consumiendo nuestro planeta y, al final, acabar\u00e1 consumi\u00e9ndonos a nosotros tambi\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El ant\u00eddoto social<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">D\u00edas atr\u00e1s presid\u00ed una convenci\u00f3n en Nueva Jersey. Setecientos estudiantes, acad\u00e9micos, amigos y colaboradores de Estados Unidos, Canad\u00e1, China, Sud\u00e1frica, Noruega, Israel, Rusia, Nueva Zelanda y muchos otros pa\u00edses, se reunieron para buscar conjuntamente la forma de llevar la naturaleza humana al equilibrio, para buscar un ant\u00eddoto a nuestro cancer\u00edgeno ego\u00edsmo. Formamos c\u00edrculos de debate con individuos de diferentes edades, culturas y religiones, y juntos buscamos c\u00f3mo construir un v\u00ednculo que trascendiera todas las diferencias. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La conclusi\u00f3n conjunta fue que, puesto que no nos \u201chemos programado\u201d para ser seres que buscan el placer, tampoco podemos \u201cdesprogramarnos\u201d. Sin embargo, nuestras sociedades s\u00ed que determinan el tipo de placeres que perseguimos, y por lo tanto podemos construir sociedades que nos inspiren de modo que los valores en beneficio de la sociedad \u2013como la consideraci\u00f3n mutua, la preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s y la confraternidad\u2013 nos resulten placenteros. En otras palabras: es posible que nosotros mismos no seamos capaces de cambiarnos, pero la sociedad sin duda puede hacerlo. As\u00ed que, dado que podemos cambiar nuestras sociedades, tambi\u00e9n nosotros podemos cambiar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Por ejemplo, no hace mucho tiempo encontr\u00e9 un <\/span><a href=\"http:\/\/www.huffingtonpost.com\/johann-hari\/the-real-cause-of-addicti_b_6506936.html\"><span style=\"font-weight: 400\">art\u00edculo fascinante<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">que describ\u00eda c\u00f3mo los drogadictos que son ubicados en un entorno social positivo se rehabilitan simplemente porque encuentran un sentido a sus vidas y disfrutan siendo un componente constructivo en su entorno. No sufren ninguno de los dolorosos efectos secundarios relacionados con la rehabilitaci\u00f3n de la droga. Del mismo modo que hemos aprendido a reconocer la importancia del entorno social en el caso de los drogadictos rehabilitados, podemos sacar partido de este instrumento para realizar un cambio sustancial en nuestras sociedades. Si logramos hacer del afecto y el saber dar algo apreciable, no tendremos que ense\u00f1ar a los ni\u00f1os a comportarse; lo absorber\u00e1n de sus amigos y semejantes: su entorno social. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Y tambi\u00e9n en el caso de los adultos. Si todos en mi trabajo se apoyan y consideran el \u00e9xito del equipo como el suyo propio, no me atrever\u00e9 a comportarme de otro modo. Ni se me pasar\u00e1 por la cabeza aprovecharme de mis colegas. Si creamos una sociedad que opere tal como acabo de describir, no tendremos que forzarnos a ser agradables y atentos con los dem\u00e1s: ser\u00e1 algo natural en nosotros. Por eso, para sanar los rasgos cancer\u00edgenos de nuestra naturaleza, lo \u00fanico que necesitamos es transformar nuestras sociedades. No tenemos que forzar el cambio en nosotros ni en los dem\u00e1s, sino dejar que la sociedad lo haga por nosotros, de manera r\u00e1pida, f\u00e1cil e indolora. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Avanzando<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">A\u00fan queda mucho por investigar y que aprender a la hora de implementar los cambios que debatimos en la convenci\u00f3n, pero me voy bastante m\u00e1s esperanzado de lo que llegu\u00e9. No me hago ilusiones sobre la capacidad de ning\u00fan pol\u00edtico para \u201chacer a Am\u00e9rica grande de nuevo\u201d. Los pol\u00edticos, por naturaleza, no est\u00e1n \u201cpara Am\u00e9rica\u201d sino para s\u00ed mismos y aquellos que los apoyan. No son parte del remedio, sino que son parte del problema. El remedio est\u00e1 en nuestras manos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Para que el cambio sea real y duradero debemos construirlo de abajo hacia arriba. Cuando un n\u00famero cada vez mayor de individuos decidan que nuestro mayor problema no es el clima, ni el fundamentalismo, ni el abuso de drogas o la desigualdad salarial, sino nuestra propia naturaleza, entonces sabremos c\u00f3mo generar un entorno que nos permita ser la mejor versi\u00f3n de nosotros mismos. Y al mismo tiempo ver\u00e1 la luz una sociedad saludable y pr\u00f3spera. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La columna de la semana pasada \u00a0El auge amenazador del fascismo en Estados Unidos \u2014 malas noticias para los jud\u00edos, parece haber puesto el dedo en la llaga. 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