{"id":5439,"date":"2026-06-12T11:01:59","date_gmt":"2026-06-12T11:01:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=5439"},"modified":"2026-06-12T11:01:59","modified_gmt":"2026-06-12T11:01:59","slug":"el-ego-es-esencial-en-la-naturaleza-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-ego-es-esencial-en-la-naturaleza-humana\/","title":{"rendered":"\u00bfEl ego es esencial en la naturaleza humana?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/445503058_1013533840126496_6923680632868049458_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"960\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/445503058_1013533840126496_6923680632868049458_n.jpg\" alt=\"Michael Laitman\" class=\"wp-image-4529\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/445503058_1013533840126496_6923680632868049458_n.jpg 960w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/445503058_1013533840126496_6923680632868049458_n-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/445503058_1013533840126496_6923680632868049458_n-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/445503058_1013533840126496_6923680632868049458_n-768x768.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>El ego, que es el deseo de disfrutar a costa de los dem\u00e1s y de la naturaleza, es parte de la naturaleza humana. Pero, podemos transformar esta inclinaci\u00f3n y adquirir una segunda naturaleza de amor y generosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, es imposible renunciar a la autocomplacencia, amar verdaderamente al pr\u00f3jimo y dar a otro s\u00f3lo con nuestra fuerza, simplemente no lo va a permitir nuestra naturaleza. Cuando llegamos a esta cruda y amarga comprensi\u00f3n, es un momento crucial. Ese estado se denomina \u00abreconocimiento del mal\u00bb, es decir, reconocer que la naturaleza humana es una cualidad inherentemente ego\u00edsta, incapaz de considerar a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de este punto, comenzamos a preguntarnos: \u00abSi mi naturaleza es ego\u00edsta y no puedo superarla, \u00bfc\u00f3mo puedo elevarme por encima de ella? \u00bfd\u00f3nde puedo encontrar un remedio que me permita cambiar?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La humanidad ha buscado soluci\u00f3n por miles de a\u00f1os. Por un lado, muchos perdieron la esperanza de encontrarla. Por otro, cada vez m\u00e1s gente empieza a comprender que, si ese remedio deja de existir, no hay felicidad verdadera ni un buen futuro ni una vida con sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Se crea un dilema muy doloroso. Vemos claramente que es imposible seguir viviendo de acuerdo con nuestra naturaleza ego\u00edsta. Pero al mismo tiempo, sentimos que no podemos avanzar. No hay vuelta atr\u00e1s ni un camino visible hacia adelante. Cuando llegamos a este punto, nos sentimos atrapados.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta coyuntura es un punto de inflexi\u00f3n crucial. Cuando alcanzamos ese estado, logramos comprender que si la naturaleza nos dio esa tarea, tambi\u00e9n debe albergar la soluci\u00f3n. La soluci\u00f3n no se encuentra en las relaciones humanas ordinarias ni en la sociedad ni en los sistemas ego\u00edstas que hemos construido. La soluci\u00f3n reside en la naturaleza misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, gradual y quiz\u00e1s inconscientemente, comenzamos a entender la naturaleza. Esto es lo que llamamos \u00abcomunicaci\u00f3n con la naturaleza\u00bb o \u00abcomunicaci\u00f3n con el Creador\u00bb. Empezamos a sentir que la respuesta debe venir de la misma fuerza que cre\u00f3 esta naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comprendemos que la soluci\u00f3n para transformar nuestro ego\u00edsmo reside en la fuerza misma de la naturaleza, debemos pedirle que nos la revele. Finalmente, esta petici\u00f3n debe llegar a un punto en el que sintamos sinceramente que no tenemos otra opci\u00f3n ni esperanza ni fuente de ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que sintamos esa desesperaci\u00f3n interior, hasta que realmente no necesitamos nada m\u00e1s que esta soluci\u00f3n, la naturaleza comienza a responder. La respuesta aparece cuando la necesidad se vuelve absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, la humanidad en su conjunto est\u00e1 siendo guiada, precisamente hacia ese estado. No podemos eludirlo ni escapar. La naturaleza nos hace comprender que nuestro modo de vida ego\u00edsta, lleg\u00f3 a su l\u00edmite. Esta crisis interna es necesaria porque sin ella no podemos transitar hacia un nuevo modo de existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, si alguien escucha sobre este proceso y logra comprenderlo, \u00bfqu\u00e9 deber\u00eda hacer? Deber\u00eda fortalecerse en esta comprensi\u00f3n. Ser\u00eda prudente aferrarse a este paradigma: la soluci\u00f3n reside en recurrir a la fuerza de la naturaleza misma y pedir la capacidad de trascender el ego que llevamos dentro. \u00bfPor qu\u00e9? Porque este punto de inflexi\u00f3n interno es precisamente donde comienza la transformaci\u00f3n y al hacerlo, podemos descubrir una realidad mucho m\u00e1s amplia y profunda, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites estrechos de nuestra percepci\u00f3n ego\u00edsta e individualista; una realidad donde sentiremos conexi\u00f3n total con todos y con todo, un placer eterno que fluye en la actitud com\u00fan de amor y generosidad que manifestamos y una percepci\u00f3n total de la realidad eterna e \u00edntegra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ego, que es el deseo de disfrutar a costa de los dem\u00e1s y de la naturaleza, es parte de la naturaleza humana. Pero, podemos transformar esta inclinaci\u00f3n y adquirir una segunda naturaleza de amor y generosidad. Por un lado,<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-ego-es-esencial-en-la-naturaleza-humana\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":76,"featured_media":4529,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[107],"class_list":["post-5439","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","tag-ego"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/76"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5439"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5439\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5440,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5439\/revisions\/5440"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4529"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}