{"id":5187,"date":"2026-01-02T14:14:12","date_gmt":"2026-01-02T14:14:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=5187"},"modified":"2026-01-02T14:14:12","modified_gmt":"2026-01-02T14:14:12","slug":"quien-es-el-creador-de-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/quien-es-el-creador-de-la-naturaleza\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n es el Creador de la Naturaleza?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/image.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"250\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/image.jpeg\" alt=\"Michael Laitman\" class=\"wp-image-508\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La Naturaleza es el Creador y el Creador es la naturaleza. Son uno y lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Gematr\u00eda hebrea, <em>Elohim<\/em> (Dios) y <em>HaTeva<\/em> (Naturaleza) comparten el mismo valor num\u00e9rico (86) porque se refieren a la misma fuerza superior que gobierna. Si establecemos una relaci\u00f3n equivalente con esta fuerza, con el Creador o la naturaleza, esa fuerza se relacionar\u00e1 con nosotros de la misma forma.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Sobre la relaci\u00f3n de igualdad entre el Creador y la naturaleza, el cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) escribi\u00f3 en su art\u00edculo <em>La Paz<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>HaTeva<\/em> tiene el mismo valor num\u00e9rico que Elokim: ochenta y seis. O sea, puedo llamar a las leyes de Dios, \u2018mandamientos de la naturaleza\u2019 o viceversa (los mandamientos de <em>Elohim<\/em> con el nombre de \u2018leyes de la naturaleza\u2019), pues es uno y lo mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos mandamientos o leyes de Dios no son f\u00edsica ni matem\u00e1ticas. Son leyes que nos indican c\u00f3mo debe relacionarse la humanidad con todo lo externo: con los dem\u00e1s y con los niveles: inanimado, vegetal y animal. Relacionarse con el Creador es tener una actitud sincera de amor hacia todos y todo. Por eso, las leyes de la naturaleza o los mandamientos del Creador, se reducen a un simple requisito: amar a los dem\u00e1s como a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacimos con la cualidad del amor propio. Es nuestro ego. En otras palabras, nuestra base es el deseo de disfrutar y de usar todo fuera de nosotros, cualquier cosa o persona para nuestro regocijo y beneficio. Por el contrario, el amor al pr\u00f3jimo es inexistente en nosotros. No existe ni siquiera parcialmente, simplemente no existe en nosotros. Por eso, el mandamiento principal del Creador o la ley general de la naturaleza, es \u201camar al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPr\u00f3jimo\u00bb es todos y todo lo que nos rodea. La humanidad, la naturaleza y el mundo entero. En nuestro interior, debemos cultivar un sentimiento de amor que fluya desde el coraz\u00f3n hacia afuera. No es un c\u00e1lculo racional de dedicarnos a causas de caridad y filantr\u00f3picas, sino un sentimiento genuino y sincero. De hecho, es lo m\u00e1s dif\u00edcil que podemos hacer, porque no entendemos qu\u00e9 es amar con el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un proceso largo, no un interruptor que activemos. Amar es relacionarse con los dem\u00e1s, exactamente como nos relacionamos con nosotros mismos. No sabemos c\u00f3mo hacerlo y a veces decimos, medio en broma: \u201cMu\u00e9strales una pel\u00edcula sobre c\u00f3mo se aman a s\u00ed mismos, para que vean c\u00f3mo deben amar a los dem\u00e1s\u201d. El deseo constante de tener la raz\u00f3n, sentirse c\u00f3modos, c\u00e1lidos y comprendidos, es lo que debemos dar a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pudi\u00e9ramos salir de nosotros, anular nuestra necesidad absoluta de tener siempre la raz\u00f3n y decirle al otro: \u201cTienes raz\u00f3n\u201d, estar\u00edamos avanzando hacia el amor. Es un trabajo interior serio. Pero si logramos hacer incluso una parte, advertiremos una existencia de mucha m\u00e1s armon\u00eda paz y felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es porque somos nosotros, la humanidad, los principales causantes de toda negatividad. La naturaleza s\u00f3lo nos responde. Confi\u00f3 el mundo en nuestras manos, para que hagamos lo que deseemos. Pues la naturaleza misma es dadora y otorgante. Nos dar\u00e1 exactamente en la misma medida en que nosotros damos a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, nos enfrentamos a una condici\u00f3n estricta: de una forma u otra, debemos lograr equivalencia de forma con la actitud amorosa y otorgante de la naturaleza o del Creador. La naturaleza no ceder\u00e1. Seguir\u00e1 sacudiendo, quemando y presionando a la humanidad, hasta que tomemos la \u00fanica decisi\u00f3n que se nos exige: avanzar hacia el amor al pr\u00f3jimo y a la naturaleza, en otras palabras, aceptar la ley de \u00abAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. Ese acuerdo no es como una resoluci\u00f3n en una reuni\u00f3n, tras la cual todos se van y siguen con sus asuntos como siempre. Requiere decisi\u00f3n interna un\u00e1nime de toda la humanidad.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Naturaleza es el Creador y el Creador es la naturaleza. Son uno y lo mismo. 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