{"id":3511,"date":"2022-06-12T10:20:53","date_gmt":"2022-06-12T10:20:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=3511"},"modified":"2022-06-11T17:21:16","modified_gmt":"2022-06-11T17:21:16","slug":"el-caso-de-la-envidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-caso-de-la-envidia\/","title":{"rendered":"El caso de la envidia"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3512\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia.jpg\" alt=\"envidia\" width=\"1920\" height=\"1280\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia.jpg 1920w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/envidia-1080x720.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/a>La envidia tiene una reputaci\u00f3n terrible. Se le ha culpado de tantos cr\u00edmenes y atrocidades que hemos aprendido a temerle. Cuando surge dentro de nosotros, es un sentimiento ardiente, dif\u00edcil de controlar y dif\u00edcil de contener. Adem\u00e1s, nos hace desear cosas en las que, de otro modo, nunca pensar\u00edamos y mucho menos desear\u00edamos. Debido a estos malestares y precarias ambiciones que la envidia suscita en nosotros, la humanidad lleva muchos siglos buscando formas de superarla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Sin embargo, no creo que debamos superarla ni suprimirla ni aniquilarla (suponiendo que pudi\u00e9ramos) ser\u00eda equivalente a decir que, en el mundo, hay cosas redundantes o inherente e incorregiblemente da\u00f1inas y que deber\u00edamos deshacernos de ellas. Baal HaSulam, el padre de mi maestro y el m\u00e1s grande cabalista del siglo XX ridiculiz\u00f3 este enfoque; se refiri\u00f3 c\u00ednicamente a la gente que lo defiende, como \u201creformadores mundiales\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En su ensayo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Paz en el mundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, Baal HaSulam escribi\u00f3 que, si dej\u00e1ramos que los reformadores del mundo se salieran con la suya, \u201cseguramente ya habr\u00edan limpiado al hombre por completo, dejando en \u00e9l, s\u00f3lo lo bueno y \u00fatil\u201d, a sus ojos. Una de las inmundicias que seguramente limpiar\u00edan ser\u00eda la envidia y eso ser\u00eda un error imperdonable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed como no dejamos de usar la electricidad, aunque nos pudiera matar, tampoco deber\u00edamos reprimir la envidia. As\u00ed como hemos aprendido a utilizar la electricidad para nuestro beneficio, debemos aprender a usar la envidia para nuestro beneficio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En parte, ya lo hacemos. Las madres a menudo dirigen la atenci\u00f3n de sus hijos hacia el \u00e9xito de otros ni\u00f1os, para empujarlos a esforzarse m\u00e1s. Al hacerlo, usan la envidia natural del ni\u00f1o. Cuando los ni\u00f1os ven que su madre aprecia a otro ni\u00f1o, hacen que los envidien y los impulsan a mejorar para tambi\u00e9n, ganar el aprecio de su madre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La envidia no es un sentimiento agradable, pero los sentimientos agradables no nos hacen crecer. La necesidad tampoco es una sensaci\u00f3n agradable, pero la necesidad es la madre de todos los inventos. Y aunque la envidia no es agradable, es <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Laitmanesp\/videos\/426020829525305\/\">motor de desarrollo<\/a> y progreso. Para decirlo sin rodeos, si no fuese por la envidia, a\u00fan estar\u00edamos en la edad de piedra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed como la electricidad, si la envidia se usa correctamente, nos edifica y no destruye a los dem\u00e1s. Cuando la usamos as\u00ed, ver el \u00e9xito de otras personas nos hace sentir agradecidos, pues, gracias a su \u00e9xito nosotros tambi\u00e9n estamos mejorando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Por lo tanto, debemos desarrollar un enfoque maduro ante la envidia y agradecer a la gente cuyo \u00e9xito nos hace triunfar a nosotros tambi\u00e9n. Si lo logramos, encontraremos que despu\u00e9s de un tiempo, aprenderemos a apreciar a otros, tanto, que comenzaremos a amarlos por el regalo que nos dan gracias a la envidia.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La envidia tiene una reputaci\u00f3n terrible. Se le ha culpado de tantos cr\u00edmenes y atrocidades que hemos aprendido a temerle. 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