{"id":3240,"date":"2022-02-23T08:28:29","date_gmt":"2022-02-23T08:28:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=3240"},"modified":"2022-02-23T08:28:29","modified_gmt":"2022-02-23T08:28:29","slug":"jugar-a-ser-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/jugar-a-ser-dios\/","title":{"rendered":"Jugar a ser Dios"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3241\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios.jpg\" alt=\"Jugar a ser Dios\" width=\"1280\" height=\"853\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios.jpg 1280w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/jugar-a-ser-Dios-1080x720.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a>La vida est\u00e1 llena de juegos. Animales, beb\u00e9s, ni\u00f1os, todos juegan. Cuando nos convertimos en adolescentes, los juegos son diferentes y se vuelven cada vez m\u00e1s sofisticados con el tiempo. Nos ponemos y nos quitamos personajes de \u00edconos que admiramos o que influyen en nosotros, pero en el proceso, perdemos contacto con lo que somos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los juegos son un medio natural de desarrollo. Nos ayudan a prepararnos para nuestro siguiente nivel de desarrollo: f\u00edsico, intelectual, emocional o espiritual. A medida que crecemos, llegamos a sentir que debemos escondernos de nosotros mismos y a ponernos en alg\u00fan personaje popular. As\u00ed empezamos a olvidar qui\u00e9nes somos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">A medida que crecemos, desarrollamos nuevos personajes para cada nueva etapa de la vida. Desarrollamos un personaje para estar con los amigos, un personaje para estar en casa con la familia, otro para ser padre, otro m\u00e1s para estar en el trabajo o con extra\u00f1os o en cualquier lugar al que vayamos. Al final, incluso cuando estamos solos y no necesitamos ponernos ninguna fachada, no sabemos qu\u00e9 \u201cpersonaje\u201d somos, porque no estamos acostumbrados a ser simplemente nosotros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0A veces, por la noche, antes de quedarnos dormidos, una pregunta se cuela en la mente: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo? \u00bfrealmente s\u00e9 qui\u00e9n soy, sin todas las m\u00e1scaras y fachadas que me he puesto a lo largo de la vida? Y lo m\u00e1s importante, \u00bfvolver\u00e9 a encontrar mi verdadero yo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La respuesta a esa pregunta es que es posible, pero con una condici\u00f3n. Necesitas jugar un juego especial y ponerte en un personaje especial: necesitas jugar a ser Dios. Dios no es una especie de Pap\u00e1 Noel sentado en una nube ni una entidad que gobierna el universo. Dios, tambi\u00e9n conocido como Creador, es una cualidad, un atributo: Dios es la cualidad de entrega absoluta y preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s. S\u00f3lo la cualidad de bondad absoluta puede engendrar algo, pues lo dem\u00e1s ve hacia adentro, para complacerse a s\u00ed mismo, en lugar de ver hacia afuera, para construir un ser nuevo e independiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0As\u00ed como la madre engendra vida en su amor, el <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Laitmanesp\/videos\/434942005093539\/\">Creador<\/a> engendra vida en Su amor. Si queremos encontrar a nuestro verdadero yo, debemos jugar a ser como el Creador, en un estado de entrega pura y preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Al principio, puede parecer inc\u00f3modo, pero tambi\u00e9n lo son los personajes que nos usamos. As\u00ed como cada personaje se vuelve natural despu\u00e9s de un tiempo, tambi\u00e9n lo har\u00e1 el otorgante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Jugar a ser Dios es aspirar a volverse similar a la cualidad de otorgar, la cualidad que engendra toda la vida. Es el juego m\u00e1s complicado e intrincado que existe. Aunque tambi\u00e9n es, por mucho, el m\u00e1s gratificante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No hay perdedores en este juego, porque puedes jugar todo el tiempo que quieras hasta que ganes. Cuando ganas, te conviertes en el personaje que estabas interpretando. En otras palabras, la cualidad de otorgar se convierte en tu segunda naturaleza, una nueva naturaleza que est\u00e1 por encima de la original y ambas existen dentro de ti.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Una vez que logras esa otra naturaleza, tu percepci\u00f3n se expande y abarca toda la realidad. De repente entiendes por qu\u00e9 sucede todo y es, porque lo ves desde la misma perspectiva que lo cre\u00f3 todo y lo sostiene todo. Entiendes, no s\u00f3lo el presente, tambi\u00e9n el pasado y el futuro y el \u00abtiempo\u00bb adquiere un significado completamente nuevo. A medida que nuestra percepci\u00f3n se limita, tambi\u00e9n lo hace nuestro sentido de existencia y, la vida y la muerte se convierten en fases de desarrollo, nosotros trascendemos ambas, pues nos volvernos omnipresentes y omniscientes como la cualidad que engendr\u00f3 y sostiene al mundo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida est\u00e1 llena de juegos. Animales, beb\u00e9s, ni\u00f1os, todos juegan. Cuando nos convertimos en adolescentes, los juegos son diferentes y se vuelven cada vez m\u00e1s sofisticados con el tiempo. Nos ponemos y nos quitamos personajes de \u00edconos que admiramos<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/jugar-a-ser-dios\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":76,"featured_media":3241,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[315],"class_list":["post-3240","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","tag-creador"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3240","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/76"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3240"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3240\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3241"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}