{"id":3230,"date":"2022-02-20T15:50:23","date_gmt":"2022-02-20T15:50:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=3230"},"modified":"2022-02-20T15:50:23","modified_gmt":"2022-02-20T15:50:23","slug":"el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-conexion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-conexion\/","title":{"rendered":"El amor que la ciencia no puede explicar"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3231\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar.jpg\" alt=\"amor conexi\u00f3n\" width=\"1392\" height=\"609\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar.jpg 1392w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-300x131.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-768x336.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-1024x448.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-1080x473.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1392px) 100vw, 1392px\" \/><\/a>Cuando Lawrence Anthony, aclamado conservacionista, que lleg\u00f3 a ser conocido como \u00abEl susurrador de elefantes\u00bb, falleci\u00f3 en 2012, ocurri\u00f3 algo sorprendente: Despu\u00e9s de estar mucho tiempo en la naturaleza, los elefantes que Anthony hab\u00eda salvado a\u00f1os antes, marcharon 12 horas hacia a su casa para llorar su fallecimiento. Seg\u00fan la BBC One, los elefantes \u00abestuvieron dos d\u00edas all\u00ed, en silencio\u00bb. Y lo m\u00e1s sorprendente: \u00abExactamente un a\u00f1o despu\u00e9s de su muerte, la manada volvi\u00f3 a su casa\u00bb. La ciencia no lo puede explicar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El mundo en el que vivimos est\u00e1 conectado de formas que no comprendemos, pero que poco a poco vamos aprendiendo. Nuestro ensimismamiento quiere que nos centremos s\u00f3lo en nosotros mismos, pero la realidad nos obliga a ver fuera y nos ense\u00f1a que, afuera, hay mucho m\u00e1s que encontrar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Como lo demuestran los elefantes de Anthony, toda la naturaleza siente su conexi\u00f3n y vive seg\u00fan sus dictados. Los seres humanos, sin embargo, carecen de ese sentimiento, por eso act\u00faan como si estuvieran solos en el mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Sin embargo, la civilizaci\u00f3n est\u00e1 cada vez m\u00e1s conectada de acuerdo con la realidad y nos obliga a reconocer que nosotros tambi\u00e9n dependemos de los dem\u00e1s y estamos conectados con ellos. Hoy estamos aprendiendo que m\u00e1s all\u00e1 de la conexi\u00f3n f\u00edsica, est\u00e1 la conexi\u00f3n virtual. Ma\u00f1ana aprenderemos que tambi\u00e9n emocionalmente estamos conectados, que compartimos y proyectamos, no s\u00f3lo acciones ni bits de datos, tambi\u00e9n pensamientos y deseos, incluso sin verbalizarlos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Finalmente descubriremos que nuestra conexi\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s profunda que las emociones: es espiritual. Todos somos un solo ser, cuyos \u00f3rganos y c\u00e9lulas, somos nosotros, toda la creaci\u00f3n. Por eso, los elefantes saben cu\u00e1ndo acudir a presentar sus respetos a su salvador y volver all\u00ed justo al a\u00f1o siguiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Cuando nos sentimos unos a otros, podemos trabajar de forma arm\u00f3nica, de manera que todos nos beneficiemos. Si sinti\u00e9ramos nuestra verdadera realidad, nunca cometer\u00edamos errores, nunca har\u00edamos da\u00f1o a nadie y nadie nos har\u00eda da\u00f1o, pues nos sentir\u00edamos como uno solo. \u00bfPor qu\u00e9 se nos niega un conocimiento tan vital, que toda la naturaleza, excepto nosotros, parece poseer?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La naturaleza act\u00faa por instinto. Los humanos carecen de la mayor\u00eda de los instintos que tienen los animales. Debemos aprender todo desde cero, con nuestro propio esfuerzo y la ense\u00f1anza de nuestros padres y maestros. Hay una raz\u00f3n para ello: cuando aprendemos con nuestro esfuerzo, podemos comprender con m\u00e1s profundidad, el mundo y la realidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Lo mismo ocurre con el conocimiento de nuestra interconexi\u00f3n y lo que conlleva. Al carecer del sentido de interconexi\u00f3n, debemos desarrollarlo con nuestro propio esfuerzo. Lo que los elefantes perciben de forma natural, nosotros debemos desarrollarlo laboriosamente. Sin embargo, al hacerlo, comprendemos c\u00f3mo funciona todo y adquirimos una percepci\u00f3n profunda de nuestra vida. En otras palabras, nuestra ignorancia nos permite alcanzar el prop\u00f3sito de la vida, pero hasta que lo logremos, somos una amenaza para el mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Hay dos formas de alcanzar el prop\u00f3sito de la vida: una es dejar que la naturaleza siga su curso. Podemos dejar que nos ahogue en inundaciones, que nos queme en incendios, que nos aplaste bajo las ruinas de los terremotos o que nos enfrente hasta la muerte. La otra forma, es aprender los caminos de la naturaleza, que todo funciona en conexi\u00f3n y armon\u00eda y empezar a cambiar nuestras relaciones, de acuerdo con lo que aprendemos. A medida que \u00abpracticamos\u00bb <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Laitmanesp\/videos\/2331215617020377\/\">bondad<\/a>, nos volvemos m\u00e1s amables y desarrollamos sentimientos m\u00e1s profundos hacia la gente y el mundo que nos rodea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Realmente, la pr\u00e1ctica hace la perfecci\u00f3n. Podemos construir estructuras sociales, como peque\u00f1os grupos, donde \u00abpracticaremos\u00bb la interconexi\u00f3n y la preocupaci\u00f3n mutua. A medida que desarrollemos estas habilidades en nuestra psique, empezaremos a sentir a los dem\u00e1s en niveles cada vez m\u00e1s profundos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si lo hacemos, descubriremos lo que permite a los elefantes saber c\u00f3mo se sienten los dem\u00e1s, pues nosotros tambi\u00e9n nos volveremos sensibles y conscientes. Adem\u00e1s, comprenderemos el \u00abpensamiento\u00bb, la \u00abl\u00f3gica\u00bb que hay detr\u00e1s de una creaci\u00f3n tan compleja y a la vez, tan inexorablemente conectada y el gran conocimiento y poder que da a quienes lo captan.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Lawrence Anthony, aclamado conservacionista, que lleg\u00f3 a ser conocido como \u00abEl susurrador de elefantes\u00bb, falleci\u00f3 en 2012, ocurri\u00f3 algo sorprendente: Despu\u00e9s de estar mucho tiempo en la naturaleza, los elefantes que Anthony hab\u00eda salvado a\u00f1os antes, marcharon 12 horas<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-amor-que-la-ciencia-no-puede-explicar-conexion\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":76,"featured_media":3231,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[46,108],"class_list":["post-3230","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","tag-amor","tag-naturaleza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/76"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3230"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3230\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}