{"id":2900,"date":"2021-09-30T07:14:21","date_gmt":"2021-09-30T07:14:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=2900"},"modified":"2021-09-30T07:14:21","modified_gmt":"2021-09-30T07:14:21","slug":"cuando-los-deseos-cambian-tambien-lo-hace-el-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/cuando-los-deseos-cambian-tambien-lo-hace-el-cerebro\/","title":{"rendered":"Cuando los deseos cambian, tambi\u00e9n lo hace el cerebro"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2901\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n.jpg\" alt=\"deseos neurociencia\" width=\"1297\" height=\"1215\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n.jpg 1297w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n-300x281.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n-768x719.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n-1024x959.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/240491831_3586151208154795_2657507414563293597_n-1080x1012.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1297px) 100vw, 1297px\" \/><\/a>El cuerpo humano no es fundamentalmente diferente del de otros mam\u00edferos y ciertamente no, del de otros simios. Sin embargo, los hom\u00ednidos, el tipo de simios que evolucion\u00f3 hasta convertirse en homo sapiens, ha seguido <a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/evolucion-el-siguiente-nivel\/\">evolucionando<\/a> hasta el punto en que salimos de la cadena alimenticia y ganamos no s\u00f3lo el dominio absoluto sobre todos los seres vivos, tambi\u00e9n sobre el planeta \u00bfqu\u00e9 tienen de diferente los hom\u00ednidos que les da prominencia? La naturaleza les inculc\u00f3 deseos cambiantes. Estos deseos son la causa del desarrollo perpetuo del hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Dado que los deseos en otras especies animales apenas cambian a lo largo de los eones, las especies evolucionan muy lentamente. B\u00e1sicamente, tan pronto como el est\u00f3mago de un animal est\u00e1 lleno, busca descansar. Durante la temporada de apareamiento, busca pareja y despu\u00e9s del apareamiento, vuelve a los dos deseos b\u00e1sicos, comida y descanso. Las hembras (y en ocasiones tambi\u00e9n los machos) tienen un deseo adicional de atender los deseos b\u00e1sicos de sus cr\u00edas, junto con los suyos propios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Un dicho del Talmud resume la idea: \u201cUn becerro de un d\u00eda se llama buey\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Baba Kama<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> 65b). Dado que el ternero de un d\u00eda, quiere exactamente lo que quiere el toro adulto, alimentarse y descansar, no hay diferencia fundamental entre ellos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Pero, un beb\u00e9 y un adulto humanos, son mundos aparte, incomparables. Para adaptarse a los deseos cambiantes del ser humano en crecimiento, el cerebro debe adaptarse constantemente a las nuevas demandas. Por eso decimos que la necesidad (el deseo) es la madre de los inventos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Pero la humanidad est\u00e1 en una encrucijada. Nuestros deseos en evoluci\u00f3n han crecido hasta un punto en el que queremos devorar al mundo entero. Como resultado, desarrollamos tecnolog\u00edas e instrumentos para lograrlo. Pero a medida que los implementamos, destruimos nuestro hogar. Debemos tomar el control de la evoluci\u00f3n de nuestros propios deseos antes de que nos consuman.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Ya sabemos que el planeta Tierra es un sistema \u00fanico. Y la siguiente fase en la evoluci\u00f3n de nuestros deseos es aprender a beneficiarnos de \u00e9l, en lugar de querer someterlo y destruirlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Sabremos c\u00f3mo beneficiarnos de \u00e9l, cuando seamos simpat\u00e9ticos, hasta el punto en que nos sintamos parte de \u00e9l. Cuando nos convertimos en parte de algo, no lo controlamos, tampoco renunciamos al poder, porque ese algo, ahora es parte de nosotros y podemos sentirlo en nuestro interior, tal como nos sentimos a nosotros mismos. No restringimos nuestro control; ampliamos nuestra percepci\u00f3n para incluir al mundo entero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Cuando alcancemos ese estado, sabremos perfectamente c\u00f3mo manejar el mundo y a nosotros mismos.Tendremos el control total y todos se beneficiar\u00e1n de nuestro conocimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No podemos detener la evoluci\u00f3n de los deseos, pero si conocemos su direcci\u00f3n, podremos acelerar su ritmo y llegar a nuestro destino de forma r\u00e1pida y agradable.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuerpo humano no es fundamentalmente diferente del de otros mam\u00edferos y ciertamente no, del de otros simios. 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