{"id":2806,"date":"2021-08-19T10:57:10","date_gmt":"2021-08-19T10:57:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=2806"},"modified":"2021-08-18T16:57:43","modified_gmt":"2021-08-18T16:57:43","slug":"desesperacion-fatal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/desesperacion-fatal\/","title":{"rendered":"Desesperaci\u00f3n fatal"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2807\" style=\"width: 1310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2807\" class=\"size-full wp-image-2807\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n.jpg\" alt=\"desesperaci\u00f3n\" width=\"1300\" height=\"866\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n.jpg 1300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/222560279_3503138663122717_8674518898849292537_n-1080x719.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1300px) 100vw, 1300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2807\" class=\"wp-caption-text\">Tabletas de hidrocodona a base de opioides en una farmacia en Portsmouth, Ohio, 21\/jun\/17. REUTERS \/ Bryan Woolston \/ File Photo<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Mucho antes de que la pandemia azotara al mundo, Estados Unidos ya estaba en tendencia a la baja. Seg\u00fan una historia publicada por David Leonhardt en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The New York Times<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> con el t\u00edtulo \u00abEsperanza de vida, en ca\u00edda\u00bb dice: \u00abDurante la segunda mitad de la d\u00e9cada de 2010, la esperanza de vida (en EUA) ha ca\u00eddo de manera sostenida, por primera vez desde que la Segunda Guerra Mundial mat\u00f3 a varios cientos de miles de estadounidenses\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Haciendo eco de este tema, la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Science News<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0 en un ensayo titulado \u201cLas <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/1585295568380378\/videos\/532421808068718\">muertes por desesperaci\u00f3n aumentan<\/a>\u201d, declar\u00f3: \u201cEs hora de definir la desesperaci\u00f3n\u00bb, dice que \u201cDesde la d\u00e9cada de 1990, la mortalidad ha aumentado dr\u00e1sticamente\u00bb. Y, seg\u00fan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Science News<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, el aumento no fue indiscriminado; afect\u00f3 principalmente a \u00abblancos, no hispanos, de mediana edad, especialmente a los que no ten\u00edan un t\u00edtulo universitario\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Seg\u00fan ambas historias, que se basaron en publicaciones de Anne Case y Angus Deaton, economistas de la Universidad de Princeton, la raz\u00f3n de la disminuci\u00f3n de la esperanza de vida fue lo que los investigadores denominaron \u00abmuertes por desesperaci\u00f3n\u00bb. Estas muertes son causadas por varios factores, sociales, m\u00e1s que m\u00e9dicos. Entre estos factores est\u00e1n; falta de estructura y significado en la vida, lazos sociales rotos o pobres en el trabajo, p\u00e9rdida de conexi\u00f3n con la iglesia o grupos comunitarios, altas tasas de divorcio o no casarse, abuso de drogas y sustancias, alcoholismo y suicidio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Como escribe Leonhardt, \u00abEs dif\u00edcil imaginar una se\u00f1al m\u00e1s alarmante del bienestar de una sociedad que la incapacidad de mantener vivos a sus ciudadanos\u00bb. Si bien entiendo que la gente educada puede ser menos susceptible a la desesperaci\u00f3n fatal, pues tiene m\u00e1s distracciones para llenar su mente, la profunda crisis que ha golpeado a la sociedad de EUA es omnipresente. No tengo ninguna duda de que afectar\u00e1 a todos y mucho m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Como se\u00f1alan Case y Deaton, la crisis no est\u00e1 en la capacidad de vivir, est\u00e1 en no tener motivos para hacerlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los humanos no son animales. No podemos conformarnos con cada d\u00eda tener comida y un lugar para dormir. Como seres humanos, vemos el futuro, reflexionamos sobre el prop\u00f3sito de la vida y sobre nuestra libertad para vivir como queramos, suponiendo que sabemos c\u00f3mo queremos vivir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Adem\u00e1s, como seres sociales desarrollados, vivimos en sistemas sociales complejos que influyen en nosotros constantemente y nosotros tambi\u00e9n influimos en ellos. Cuando cualquier miembro de la sociedad est\u00e1 en crisis, se transmite de persona a persona como virus. Innumerables estudios han demostrado que cuando la gente que te rodea es feliz, tus posibilidades de ser feliz son mucho m\u00e1s altas, que si los que te rodean est\u00e1n deprimidos. Esto es cierto incluso si no interact\u00faas directamente con esas personas. Por eso, cuando se propaga por la sociedad la sensaci\u00f3n de falta de sentido, debe tratarse a nivel social pues, de hecho, es una epidemia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El problema, como ya se\u00f1alaron Case y Deaton, es la falta de sentido en la vida. Por eso, este es el problema que debemos resolver si queremos sanar a la sociedad. Mientras m\u00e1s tardemos, m\u00e1s se extender\u00e1 la depresi\u00f3n y pasar\u00e1 factura. Los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">millennials<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> ya encuentran de mal gusto, mucho de lo que emocion\u00f3 a sus padres. Y sin un prop\u00f3sito en la vida, caer\u00e1n en el mismo atolladero que est\u00e1 arruinando a la generaci\u00f3n de sus padres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Para detener la propagaci\u00f3n de la desesperaci\u00f3n fatal, debemos dar a la gente un prop\u00f3sito duradero. Ese prop\u00f3sito debe ser mayor que la propia vida, la gente ya renunci\u00f3 a encontrar metas, que valga la pena perseguir. Necesitamos mostrarle que la vida humana tiene prop\u00f3sito, que puede sentirse realmente viva, s\u00f3lo si ve m\u00e1s all\u00e1 de su caparaz\u00f3n personal y puede sentir al mundo y a la gente que le rodea. Cuando nos conectarnos con los dem\u00e1s, encontramos significado en todo lo que hacemos. De repente, cada una de nuestras acciones y pensamientos tiene un impacto, positivo o negativo y cada uno importa, pues todos nos influimos unos a otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">S\u00f3lo cuando vemos el mundo desde una perspectiva m\u00e1s amplia, podemos comprender que cada uno es importante para la humanidad. Cuando trabajamos para mejorar a la sociedad, en lugar de acumular riqueza, poder y posesiones ego\u00edstamente, todo lo que hacemos, decimos o pensamos se vuelve importante para todos los que nos rodean y para quienes vendr\u00e1n despu\u00e9s de nosotros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La vida no se valorar\u00e1 por lo que logramos acumular, sino por nuestro impacto en la sociedad. Aquellos que fortalecen a la sociedad, que la hacen resiliente y animada, son aquellos cuya vida tiene un significado que contin\u00faa despu\u00e9s de que terminan sus a\u00f1os en la Tierra.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mucho antes de que la pandemia azotara al mundo, Estados Unidos ya estaba en tendencia a la baja. Seg\u00fan una historia publicada por David Leonhardt en The New York Times con el t\u00edtulo \u00abEsperanza de vida, en ca\u00edda\u00bb dice: \u00abDurante<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/desesperacion-fatal\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":76,"featured_media":2807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[158,279],"class_list":["post-2806","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","tag-proposito-de-la-vida","tag-emociones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/76"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2806"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2806\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}