{"id":2637,"date":"2021-06-18T07:42:51","date_gmt":"2021-06-18T07:42:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=2637"},"modified":"2021-06-18T07:42:51","modified_gmt":"2021-06-18T07:42:51","slug":"vamos-y-contaminemos-tambien-a-marte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/vamos-y-contaminemos-tambien-a-marte\/","title":{"rendered":"Vamos y contaminemos tambi\u00e9n a Marte"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2638\" style=\"width: 1310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2638\" class=\"size-full wp-image-2638\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n.jpg\" alt=\"Marte\" width=\"1300\" height=\"841\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n.jpg 1300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n-300x194.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n-768x497.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n-1024x662.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/193510638_3351055801664338_2462692932545087150_n-1080x699.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1300px) 100vw, 1300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2638\" class=\"wp-caption-text\">Foto: SpaceX lanza el 29\u00b0 lote de sat\u00e9lites Starlink desde Cabo Ca\u00f1averal, EUA, 26\/may\/21 (Reuters)<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">De vez en cuando, a magnates como Elon Musk se les ocurre la locura que tiene que ver con habitar Marte. Seg\u00fan la revista SciTechDaily, \u00abElon Musk afirm\u00f3 que para 2050, conf\u00eda en que habr\u00e1 una ciudad de 1 mill\u00f3n en Marte, transportada por mil naves estelares, propuestas por su empresa SpaceX\u00bb. Entiendo que jugar con naves espaciales puede ser divertido para multimillonarios, pero no ayudar\u00e1 a la humanidad, no mejorar\u00e1 nuestra vida ni nos ense\u00f1ar\u00e1 nada sobre la vida misma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Lo peor ser\u00e1 replicar en Marte el da\u00f1o que hicimos en la Tierra. Pues vivir en otro lugar no nos convertir\u00e1 en personas diferentes, llevaremos a Marte exactamente las mismas fallas en nuestra naturaleza que nos hicieron saquear y agotar nuestro planeta, hasta el punto en que buscamos otro planeta para habitar. Vivir en Marte no nos har\u00e1 amables ni considerados, ni entre nosotros ni con la naturaleza. La explotaci\u00f3n que destruy\u00f3 a la sociedad humana y a nuestro entorno natural har\u00e1 lo mismo en Marte. Los que se vayan, estar\u00e1n tan descontentos como los que se quedan aqu\u00ed, si no es que m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En general, buscar nuevas colonias, prolongar la esperanza de vida y otros campos de exploraci\u00f3n igual de fant\u00e1sticos, no hacen m\u00e1s que sembrar falsas esperanzas en el coraz\u00f3n de la gente de que, de alg\u00fan modo, ser\u00e1 m\u00e1s feliz, pero suceder\u00e1 lo contrario. En Marte, un planeta inadecuado para sustentar a los humanos, la vida ser\u00e1 mucho m\u00e1s dif\u00edcil que en la Tierra. Lo mismo, si gracias a los avances cient\u00edficos, pudi\u00e9ramos vivir mucho m\u00e1s que hoy, s\u00f3lo prolongar\u00e1 nuestra miseria. No sabemos qu\u00e9 hacer con nosotros los ochenta a\u00f1os que tenemos hoy, mucho menos sabr\u00edamos si fueran 800 a\u00f1os. La gente se suicidar\u00e1 o se asesinar\u00e1 entre s\u00ed; la futilidad la volver\u00e1 loca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si queremos mejorar la calidad de la vida, debemos empezar pregunt\u00e1ndonos para qu\u00e9 vivimos. La mayor\u00eda a\u00fan no est\u00e1 en ese lugar, pero llegar\u00e1. Cuando lo haga, descubrir\u00e1 que la vida no es habitar nuevos planetas ni pasar 800 a\u00f1os viajando por el mundo y comiendo en restaurantes elegantes, sino que la vida es conectarnos con los que nos rodean y con el entorno en el que vivimos, buscaremos mantener conexiones cada vez m\u00e1s profundas hasta que lleguen al punto en el que el cuerpo f\u00edsico pierde sentido y la vida ya no est\u00e1 limitada por la existencia de nuestro cuerpo proteico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Este es el futuro que nos espera. Podemos hacer que suceda mucho antes si nos enfocamos en cultivar nuestras conexiones aqu\u00ed y ahora o podemos buscar la felicidad en Marte. Si elegimos la primera opci\u00f3n, sentiremos cambios positivos de inmediato. Si elegimos el segundo, la felicidad quedar\u00e1 muy lejos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De vez en cuando, a magnates como Elon Musk se les ocurre la locura que tiene que ver con habitar Marte. 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