{"id":2491,"date":"2021-04-23T08:12:59","date_gmt":"2021-04-23T08:12:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=2491"},"modified":"2021-04-23T08:12:59","modified_gmt":"2021-04-23T08:12:59","slug":"relaciones-malignas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/relaciones-malignas\/","title":{"rendered":"Relaciones malignas"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2492\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas.jpg\" alt=\"c\u00e1ncer relaciones malignas\" width=\"1300\" height=\"974\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas.jpg 1300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas-768x575.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas-1024x767.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas-510x382.jpg 510w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/relaciones-malignas-1080x809.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1300px) 100vw, 1300px\" \/><\/a>El c\u00e1ncer ha plagado a la humanidad durante milenios. Algunos informes de c\u00e1ncer se remontan al siglo VII AEC, pergaminos antiguos de Egipto hablan del c\u00e1ncer de pecho. A lo largo de eones, se han inventado innumerables curas, pero el c\u00e1ncer sigue extendi\u00e9ndose. Algunos cient\u00edficos creen que deber\u00edamos estudiar el c\u00e1ncer caso por caso, pues cada caso y cada persona es \u00fanico. En mi opini\u00f3n, hay una sola causa para todas las formas de c\u00e1ncer; elimina la causa y eliminar\u00e1s el c\u00e1ncer<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El c\u00e1ncer es la interrupci\u00f3n en las relaciones intercelulares, donde algunas c\u00e9lulas comienzan a comportarse de manera ego\u00edsta, destruyen su entorno y finalmente al organismo y provocan su muerte. Pero las c\u00e9lulas de nuestro cuerpo no son inherentemente ego\u00edstas; est\u00e1n programadas para cooperar e incluso, si es necesario, sacrificarse por el bien del cuerpo. Comienzan a comportarse de manera contraria a su programa innato, cuando algo estropea su estructura, es como si se les instalaran un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">malware<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que las hace <a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-mundo-nunca-estara-bien-si-nuestros-pensamientos-estan-mal\/\">abusivas<\/a> con sus vecinos. Ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">malware<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> somos nosotros, los humanos, a cuyos cuerpos afecta el c\u00e1ncer. Cuando estamos unos contra otros, propagamos maldad a los dem\u00e1s niveles de la naturaleza, incluidas nuestras propias c\u00e9lulas. Como resultado, ellas tambi\u00e9n se vuelven unas contra otras, hasta que mueren y nosotros morimos con ellas. En otras palabras, si nuestro esp\u00edritu es golpeado por el abuso, tambi\u00e9n lo ser\u00e1n nuestras c\u00e9lulas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Cuando abusamos unos de otros, no son necesariamente los agresores los que sufren. De hecho, no suelen ser los agresores los que sufren, aunque al final todos sufren. Nadie gana con una conducta abusiva, aunque el castigo a los culpables, no siempre es evidente. Lo mismo ocurre con el c\u00e1ncer: no siempre son las c\u00e9lulas ego\u00edstas las que se enferman; a menudo, primero golpean otros \u00f3rganos. Sin embargo, al final, todos sufren por igual, pues todo el cuerpo muere.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si la justicia fuera po\u00e9tica, el c\u00e1ncer s\u00f3lo afectar\u00eda a los ego\u00edstas. Pero las cosas no funcionan as\u00ed. As\u00ed como todas las c\u00e9lulas est\u00e1n conectadas y una debilidad en alguna parte puede desencadenar una enfermedad en otra parte, una persona ego\u00edsta puede desencadenar una enfermedad en otra persona. Esa otra persona puede dejar de ser ego\u00edsta, pero como todos estamos conectados, todo el sistema sufre y en alg\u00fan lugar de la cadena humana, un eslab\u00f3n se rompe. Al final, toda la cadena sufre, como sucede con el cuerpo, pero si esperamos el final, no habr\u00e1 nadie que vea que se hizo justicia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Por eso, la <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/1585295568380378\/videos\/146370207377927\">soluci\u00f3n al c\u00e1ncer<\/a>, no es un remedio caso por caso, sino el mismo remedio para todos: correcci\u00f3n de nuestras relaciones con aquellas como las que naturalmente existen entre las c\u00e9lulas de nuestro cuerpo. En lugar de enfermar nuestras propias c\u00e9lulas a causa de nuestra mala voluntad hacia los dem\u00e1s, deber\u00edamos aprender de ellas y funcionar como un cuerpo sano. Cuando nos defendamos unos a otros en lugar de ofendernos, estaremos sanos de cuerpo, mente y esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El c\u00e1ncer ha plagado a la humanidad durante milenios. Algunos informes de c\u00e1ncer se remontan al siglo VII AEC, pergaminos antiguos de Egipto hablan del c\u00e1ncer de pecho. 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