{"id":1965,"date":"2020-10-25T15:27:14","date_gmt":"2020-10-25T15:27:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=1965"},"modified":"2020-10-25T15:31:55","modified_gmt":"2020-10-25T15:31:55","slug":"la-envidia-un-amigo-que-no-sabiamos-que-teniamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/la-envidia-un-amigo-que-no-sabiamos-que-teniamos\/","title":{"rendered":"La Envidia: un amigo que no sab\u00edamos que ten\u00edamos"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/envidia-683x1024.jpg\" alt=\"La envidia: un amigo\" class=\"wp-image-1966\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/envidia-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/envidia-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/envidia-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/envidia-1080x1620.jpg 1080w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/envidia.jpg 1300w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Uno de los art\u00edculos m\u00e1s curiosos escritos por el padre de mi maestro, el gran cabalista del siglo XX,<a href=\"http:\/\/www.kabbalah.info\/es\/biblioteca\/baal-hasulam\/rab%C3%AD-yehuda-ashlag\"> Baal HaSulam, <\/a>es una pieza corta titulada <em>El pensamiento es el resultado final del deseo<\/em>. Cuando lo le\u00ed por primera vez y la segunda, toc\u00f3 una fibra sensible en mi interior. En s\u00f3lo 200 palabras, Baal HaSulam explica c\u00f3mo se construye la realidad, c\u00f3mo funciona, qu\u00e9 se debe arreglar y c\u00f3mo podemos hacerlo. Qued\u00e9 asombrado y con envidia por su sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica del art\u00edculo es muy simple, como lo es la verdad. Dice que cuando queremos algo,<a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-poder-del-pensamiento-es-mas-poderoso-de-lo-que-pensabamos\/\"> lo pensamos<\/a> y despu\u00e9s de pensarlo, actuamos en consecuencia. En otras palabras, el mundo en el que vivimos es resultado de nuestros deseos. O incluso de modo m\u00e1s conciso, nuestros deseos crean nuestro mundo. Si no nos gusta el mundo en el que vivimos, hay una forma segura de solucionarlo: podemos cambiar nuestros deseos, eso cambiar\u00e1 nuestro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfpodemos controlar nuestros deseos? \u00bfpodemos decidir querer una cosa y no otra? De hecho, podemos y es m\u00e1s f\u00e1cil de lo que pensamos. Todo lo que necesitamos es hacer buen uso de nuestro peor rasgo: la envidia.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, envidia es querer lo que los dem\u00e1s tienen. Si no podemos tener lo que otros tienen, al menos queremos tener m\u00e1s que ellos. Cuando envidiaba a Baal HaSulam por su sabidur\u00eda, no quer\u00eda que dejara de ser sabio; quer\u00eda ser tan sabio como \u00e9l o a\u00fan m\u00e1s sabio.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el truco para usar la envidia de manera positiva: como somos seres envidiosos, queremos lo que la gente valora. Si tenemos lo que valora, nos envidiar\u00e1 y no al rev\u00e9s. En otras palabras, la opini\u00f3n p\u00fablica determina qu\u00e9 es envidiable. Por ejemplo, valoramos la riqueza. Por esta raz\u00f3n, envidiamos a las personas ricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora piensa en la bondad. \u00bfQui\u00e9n quiere ser amable en estos d\u00edas? Pr\u00e1cticamente nadie. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la opini\u00f3n p\u00fablica no valora la bondad. Cuando el p\u00fablico no recompensa a la gente amable con aprobaci\u00f3n y popularidad, nadie quiere ser amable. Si, por otro lado, el p\u00fablico venerara la bondad de la forma en que venera la riqueza, la gente gastar\u00eda hasta su \u00faltimo centavo en actos de compasi\u00f3n para \u00abcomprarse\u00bb una imagen p\u00fablica de bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de que podemos controlar lo que queremos a trav\u00e9s de la opini\u00f3n de los otros, fue para m\u00ed la revelaci\u00f3n m\u00e1s sorprendente del art\u00edculo de Baal HaSulam. Me di cuenta de que no necesitamos cambiar nosotros mismos, sino cambiar los valores sociales. Si nos rodeamos de familiares, amigos, personal de medios de comunicaci\u00f3n, sistemas educativos y pol\u00edticos (s\u00e9 que es una posibilidad remota) que aplauden la bondad, cuidar a los otros, solidaridad e inter\u00e9s mutuo, nosotros y los que nos rodean tambi\u00e9n ser\u00edamos as\u00ed. Es f\u00e1cil y funcionar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro que no podemos cambiar a la sociedad en un momento, pero podemos empezar. Donde podamos, donde estemos, podemos hacer nuestra peque\u00f1a parte. Y es de esperar que, poco a poco, se arraigue una mentalidad nueva y positiva. En la atm\u00f3sfera vol\u00e1til de hoy, cuando el pa\u00eds est\u00e1 al borde de la guerra civil, estoy seguro de que estar\u00e1s de acuerdo en que no se requiere nada m\u00e1s que un cambio de actitud, hacia la bondad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los art\u00edculos m\u00e1s curiosos escritos por el padre de mi maestro, el gran cabalista del siglo XX, Baal HaSulam, es una pieza corta titulada El pensamiento es el resultado final del deseo. 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