{"id":1525,"date":"2020-05-20T12:58:11","date_gmt":"2020-05-20T12:58:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/?p=1525"},"modified":"2020-05-20T13:03:07","modified_gmt":"2020-05-20T13:03:07","slug":"la-covid-19-nos-dio-una-leccion-de-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/la-covid-19-nos-dio-una-leccion-de-humildad\/","title":{"rendered":"La COVID-19 nos dio una lecci\u00f3n de humildad"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/covidleccionhumildad-1024x683.jpg\" alt=\"covid-19 humildad\" class=\"wp-image-1526\" srcset=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/covidleccionhumildad-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/covidleccionhumildad-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/covidleccionhumildad-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/covidleccionhumildad-1080x720.jpg 1080w, https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/covidleccionhumildad.jpg 1875w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Foto de Joshua Earle en Unsplash<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Probablemente, ning\u00fan peligro se haya minimizado m\u00e1s, que el <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Laitmanesp\/videos\/243610703741440\/\">coronavirus.<\/a> Desde el caso 1, el virus se describi\u00f3 como un tipo de gripe, una amenaza insignificante para la salud y b\u00e1sicamente, no como problema. Sin embargo, podemos ver que ese error tuvo gran impacto en la sociedad humana. Encubiertamente, la <a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/el-covid-19-requiere-responsabilidad-mutua\/\">COVID-19<\/a> destroz\u00f3 los cimientos de nuestra civilizaci\u00f3n. En dos meses, la humanidad capitul\u00f3 ante un enemigo que no puede ver ni o\u00edr ni oler ni saborear ni tocar y cuya nocividad es cuestionable.<\/p>\n\n\n\n<p>Gripe o no gripe, uno por uno, los gobiernos revocaron todas las actividades p\u00fablicas, congregaciones religiosas y pol\u00edticas, congresos profesionales, deportes y entretenimiento, centros comerciales, f\u00e1bricas, empresas de alta tecnolog\u00eda, transporte y recreaci\u00f3n. A pesar del costo inimaginable, los jefes de estado sucumbieron en masa al bicho y detuvieron a su naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan m\u00e1s extraordinario, ahora, mientras los gobiernos intentan reiniciar su pa\u00eds, la gente no est\u00e1 entusiasmada en participar. No es s\u00f3lo que no tuvo ingresos durante el cierre, aunque esto tambi\u00e9n es cierto. Es m\u00e1s profundo que eso: la humanidad est\u00e1 perdiendo inter\u00e9s en una civilizaci\u00f3n que aclama a las personas seg\u00fan sus billeteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque los encargados de formular pol\u00edticas y los magnates insisten que se retome lo que se dej\u00f3 hace dos meses, pues quieren aprovechar al m\u00e1ximo la recuperaci\u00f3n, a costa nuestra, esto no suceder\u00e1, no esta vez. La gente cambi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo los magnates y los gobernantes recibieron una lecci\u00f3n de humildad con el virus, todos lo hicimos. Todos aprendimos que somos vulnerables, dependientes de otros para satisfacer nuestras necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas, desde salud y alimentaci\u00f3n hasta la compasi\u00f3n humana. Aprendimos que lo que realmente nos hace felices es una familia c\u00e1lida y buenas amistades, no las tendencias populares ni los colegas sonrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos aprendiendo a ser iguales. Nos damos cuenta de que es m\u00e1s gratificante cooperar que competir, que es muy gratificante compartir, cuidar y liberarnos, por fin, de nuestro ego. El coronavirus nos dio vida al someter a nuestro ego.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como lo hace el ni\u00f1o, damos peque\u00f1os pasos. A veces tropezaremos, a veces caeremos, pero nuestro objetivo debe ser siempre claro: aprendemos a unirnos. Si nos esforzamos por vivir en unidad, la vida nos ense\u00f1ar\u00e1 lo que debemos guardar del pasado y lo que debemos desechar. No necesitamos tomar decisiones por adelantado, s\u00f3lo tratar de unirnos unos con otros y ver qu\u00e9 tipo de sociedad emerge, c\u00f3mo abastece a sus miembros, recompensa a sus campeones y reprocha a sus enemigos.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que cambian nuestros valores, tambi\u00e9n lo har\u00e1 la causa de nuestra alegr\u00eda y tristeza. Nuestras aspiraciones se adaptar\u00e1n, sin esfuerzo, al nuevo entorno y prosperaremos hasta que todo lo que nos rodea prospere.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que el v\u00ednculo humano ser\u00e1 el objetivo final de la sociedad, no tendremos miedo por nosotros mismos ni por nuestros hijos ni por nadie a nuestro cuidado. No tendremos que preocuparnos por comida ni por vivienda ni por atenci\u00f3n m\u00e9dica ni por educaci\u00f3n ni por los amigos de nuestros hijos ni por nuestros amigos. Simplemente, no tendremos que preocuparnos. Y nuestra \u00fanica demanda ser\u00e1 hacer el bien a los dem\u00e1s, al menos, en la misma medida que ellos lo hacen por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos temer al virus y cuidar nuestra salud, pero tambi\u00e9n debemos agradecer que viniera en nuestra ayuda. Nos salv\u00f3 de matarnos unos a otros y destruir nuestro planeta; nos dio oportunidad de comenzar de nuevo. As\u00ed, con toda honestidad, estoy agradecido por la lecci\u00f3n de humildad que la COVID-19 nos dio a todos.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Probablemente, ning\u00fan peligro se haya minimizado m\u00e1s, que el coronavirus. Desde el caso 1, el virus se describi\u00f3 como un tipo de gripe, una amenaza insignificante para la salud y b\u00e1sicamente, no como problema. Sin embargo, podemos ver que ese<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/news\/la-covid-19-nos-dio-una-leccion-de-humildad\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":76,"featured_media":1526,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[133,138,139],"class_list":["post-1525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","tag-coronavirus","tag-responsabilidad-mutua","tag-nueva-humanidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/76"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1525"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1525\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1526"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1525"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.michaellaitman.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}