Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La microevolución física refleja una evolución gigante del espíritu.

evolución

Sorprendentemente, la humanidad aún está evolucionando, incluso físicamente. Además, estamos acelerando nuestra evolución. Investigadores de la Universidad Flinders en Adelaida, Australia, publicaron sus hallazgos en el Journal of Anatomy, “Se pensaba que los humanos habían dejado de evolucionar. Pero nuestro estudio muestra que aún estamos evolucionando y más rápido que en cualquier momento de los últimos 250 años”. Como resultado de esta evolución acelerada, dicen: “unos bebés nacen sin muelas del juicio y con una arteria extra en el brazo, mientras que otros nacen con caras más cortas, mandíbulas más pequeñas y huesos extra en piernas y pies”. No son anomalías; son mutaciones naturales en bebés sanos.

Pero estos cambios indican más que una evolución física. Reflejan la profunda transformación por la que estamos pasando en nuestra forma de pensar. Los niños del mañana serán diferentes de nosotros en mucho más que una arteria extra o menos dientes. Pensarán de manera diferente, sentirán de manera diferente, se comunicarán de manera diferente, por lo tanto, construirán un mundo muy diferente. Literalmente, serán una especie diferente. Ahora nos encontramos en medio de una transformación histórica, por eso la humanidad está tan insegura sobre su futuro.

Estamos entrando en una era en la que no nos sentiremos como individuos distintos, sino como un organismo compuesto por miríadas de células y órganos repartidos por todo el mundo. El avance de la globalización y la interdependencia que presenciamos durante el siglo pasado, cambiará de afuera hacia adentro. Nos sentiremos conectados, no sólo en el consumo de productos básicos, sino también en nuestra mente y corazón.

La pandemia ya nos demostró que dependemos unos de otros para cuidar nuestra salud.

Gradualmente, aprenderemos que dependemos unos de otros en nuestros pensamientos y sentimientos, nuestras aspiraciones, sueños y metas en la vida. Descubriremos que no podemos dejar una parte del planeta desatendida, pues sería como si hubiéramos descuidado una parte de nosotros mismos.

No se parece a nada que hayamos experimentado. No es comunismo ni socialismo, sino una nueva mentalidad social de responsabilidad mutua, el deseo de sentir que todos en el mundo estamos cerca, simplemente porque en realidad, todo es parte de mí.

Actualmente, estamos desconcertados y temerosos por nuestro futuro. Pero cualquiera que fomente la conexión por encima de las diferencias, debe saber que va en la dirección correcta.

Si hoy le tememos a la diversidad, mañana la aceptaremos. Apreciaremos nuestras micro diferencias en mente, cuerpo, cultura, creencias y hábitos, pues enriquecerán nuestra vida con color y vitalidad.

El principal atributo que está evolucionando en nosotros ahora, es nuestra cordialidad. Estamos pasando de la “supervivencia del más apto” a la “supervivencia del más amigable”. El período de transición puede ser tumultuoso, pero podemos atravesarlo de manera rápida y agradable, si lo hacemos juntos.

Si pasamos los siguientes años sin destruirnos a nosotros mismos con guerra y aniquilación, saldremos al otro lado de la revolución interna, fuertes, unidos y felices. Pero sólo sucederá si vamos juntos hacia ese objetivo. Si no lo hacemos, la naturaleza nos impulsará con sus innumerables y horribles formas para transformarnos, independientemente de nuestros deseos.

 

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