Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Dónde está nuestro instinto de supervivencia?

instinto de supervivencia¿Qué es más fuerte, el instinto de supervivencia o el instinto de caza? En el reino animal, esta cuestión es simple: el instinto de supervivencia eclipsa a todos los demás instintos y domina por completo el comportamiento de los animales. Cuando hay un incendio forestal, los enemigos naturales huyen uno al lado del otro y no se tocan entre sí. Su instinto de supervivencia suprime sus instintos de caza y todos entienden que ahora es el momento de correr. El momento de la caza llegará hasta que haya desaparecido el peligro inmediato.

Con los humanos, las cosas se ponen un poco más complicadas. Queremos sobrevivir, pero también queremos dominar, gobernar. En muchos casos, esto lo deseamos más que la propia vida. Piensa en los riesgos que la gente toma por la fama, que se arriesgan ellos mismos y (principalmente) a los demás en el campo de batalla y verás que para los humanos, la vida es secundaria, cuando se trata de fama o poder. Aprovechamos cualquier oportunidad para pisotear en nuestro camino hacia la cima. Cuando un peligro común amenaza a la gente, siempre habrá quienes se aprovechen de que todos están ocupados huyendo del peligro y desconocen el peligro que les acecha.

No tiene por qué ser un peligro físico. Se pueden aprovechar los desastres naturales para hacer una fortuna con la miseria de otros. Incluso en medio de esta pandemia, los países y las corporaciones se están aprovechando de su poder tecnológico y económico para lucrar a expensas de los demás. Es obvio que esta actitud se volverá en su contra, pues, cualquier lugar donde el virus pueda propagarse, eventualmente podría convertirse en fuente de nuevas cepas, pero los gobiernos no pueden ver más allá de su beneficio inmediato y como resultado, todos sufrimos.

Esta explotación insensible es la naturaleza humana y cuanto antes la reconozcamos, más pronto podremos empezar a cambiarla. Si no lo hacemos, los golpes futuros, resultados de nuestra mala conducta hacia los demás, nos enseñarán a ser considerados, pero las lecciones serán mucho más dolorosas y costosas, tanto económicamente, como en vidas humanas.

De cualquier manera, eventualmente aprenderemos que en una realidad conectada, donde todos dependen de todos los demás, nada puede ser más insensato que actuar de manera egoísta. Nuestros sabios, que desde hace miles de años comprendieron que somos interdependientes, escribieron en el Talmud de Jerusalén. Masejet Nedarim (9:4) dice: “(Supongamos que) alguien está cortando carne y el cuchillo desciende a su mano; ¿consideraría vengar su mano y cortar su otra mano por cortar la primera? Así es este asunto … la regla es que no te debes vengar del prójimo, porque es como si te vengaras de tu propio cuerpo».

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