Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Si nos comportamos como antes, terminaremos como siempre

antisemitismo judíos

Quizás el ataque terrorista en Viena, no fue directamente contra los judíos, pero cuando llegan los malos tiempos, los judíos están en la mira de todos. Fue por una buena razón que los líderes de la comunidad judía en Austria, desaconsejaron usar símbolos judíos abiertamente y cerraron las sinagogas hasta nuevo aviso. Pero la precaución no ayudará. A menos que se unan y restauren el significado real del judaísmo, los judíos en Europa pronto se convertirán en un recuerdo y el sueño de Hitler, de una Europa libre de judíos, se hará realidad.

Está en la naturaleza humana pensar que el presente continuará. Lamentablemente, nunca lo hace. Lo único constante es el cambio y ahora, los cambios están sucediendo rápido y cada vez, para peor. El ciclo antisemita está siempre en marcha. La pausa que se les dio a los judíos después del Holocausto, terminó y la enemistad latente hacia ellos, se vuelve cada vez más intensa y violenta.

Los judíos siempre esperan que los demás cambien y piensan que son prístinos, meras víctimas de un odio infundado. Este no es el caso; los judíos son los que tienen que cambiar. Su renuncia a cambiar antes del Holocausto, terminó en su exterminio y su renuencia a cambiar ahora, terminará igual. Así ha sido y así será siempre, hasta que los judíos acepten hacer lo que deben hacer para terminar con sus problemas de una vez por todas.

Para resumir la misión judía en pocas palabras, podemos decir que, para salvar su pellejo, los judíos deben dar ejemplo de unidad y elevarse por encima de sus desacuerdos y aversión mutua. En pocas palabras, siempre que haya problemas en el mundo, los judíos serán acusados ​​de causarlos. No es simplemente un mecanismo de chivo expiatorio de los líderes políticos; todos tienen el sentimiento profundo de que los judíos tienen alguna «clave» para hacer del mundo un lugar mejor. Si no comparten esa clave, se les culpa de causar problemas, pues, la gente siente que los judíos podrían haber hecho las cosas bien pero no las hicieron y por eso surgieron los problemas.

Este sentimiento no se puede desarraigar; es tan antiguo como el judaísmo mismo y proviene de la misma llaga que hizo que Abraham formara la nación en Babilonia. Hasta que esa llaga se cure, el resentimiento hacia los judíos continuará.

No es casualidad que los no judíos culpen a los judíos de incitar guerras y causar conflictos. Abraham unió a los que acudieron a él en torno al principio de unidad y amor a los demás, por encima de sus diferencias y enemistades. El temía que, en sus días, el pueblo babilónico atravesara una crisis social y los conflictos internos se hicieran frecuentes. Abraham se dio cuenta de que no podía hacer que se dejaran de odiar, pero podía ayudarlos a superar su odio y a forjar lazos fuertes entre ellos.

Lamentablemente para Babilonia, Abraham tuvo que dejar su tierra natal y dirigirse al oeste, a Canaán. En el camino, se le acercó gente de todo el Creciente Fértil y él le pidió que se uniera a su grupo. Pertenecían a diferentes tribus y clanes, que a menudo estaban en guerra y se odiaban entre sí. Pero bajo la guía de Abraham, aprendieron a amarse unos a otros a pesar de la enemistad subyacente.

El grupo de Abraham fue un milagro. Formó una nación diferente de las otras, basada enteramente en la idea de conexión por encima del rechazo y completamente desprovista de parentesco biológico.

Cuando su pueblo, que luego se conoció como judíos, valoró la unidad por encima de todo, fue un espectáculo digno de ver, fueron la cúspide de la humanidad. Cuando abandonaron la unidad, volvieron a ser miembros de tribus rivales y se atacaron como perros rabiosos.

Cuando los judíos lograron unidad, después de escapar de Egipto, eran lo suficientemente grandes como para demostrar que podían ser ejemplo para el resto del mundo. Hasta entonces fueron declarados nación y se les dio la tarea de ser «luz para las naciones», llevar el método de unidad por encima de la enemistad a todos los pueblos del mundo. Por eso puedes expresar el espíritu de la Torá en un breve lema: «Lo que odias, no se lo hagas a tu prójimo». Y como dijo el viejo Hillel, “El resto es comentario; ve y estudia». Si deseas ir aún más lejos, toma el lema del rabino Akiva, que es altruismo absoluto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

Vivir estos lemas es ser “luz para las naciones” y durante miles de años, los judíos no lo hemos hecho. No cumplimos la promesa. Dejamos que nuestra enemistad nos venciera. Una vez más nos volvimos como perros rabiosos y nos matamos unos a otros y así, los romanos no tuvieron problema en apoderarse de Jerusalén ni en enviarnos a un exilio que aún continúa.

Además, traicionamos nuestra vocación de ser «luz para las naciones». No trajimos unidad al mundo; abandonamos nuestro legado y por eso, las naciones nos odian y nos culpan de sus guerras. Si mostráramos el camino, sabrían cómo unirse y no tendrían que luchar. Pero como sólo mostramos enemistad mutua, ellos también luchan y nos culpan.

No nos ayudará protestar contra el odio injusto. El mundo siente que su odio está totalmente justificado por la razón que acabo de detallar. Es posible que la gente se haya sentido mal por el Holocausto, por eso nos dieron tiempo libre, pero el tiempo de espera se acabó y una vez más se nos pide que cumplamos con nuestro deber. Si cumplimos, seremos bienvenidos en todas partes. Si no lo hacemos, seremos perseguidos y asesinados como nunca antes.

Para obtener más información sobre este tema, consulta; “Como un Manojo de Cañas: Por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día” y “La elección judía: Unidad o antisemitismo, Hechos históricos sobre el antisemitismo como reflexión sobre la desunión social entre judíos”.

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Publicado en: Judíos, News
2 comentarios sobre “Si nos comportamos como antes, terminaremos como siempre
  1. Fran José Cervera Trillo dice:

    Me quedo con esas frases sublimes, » Que sean luz para las naviones» , » Ama a tu prójimo como a ti mismo», » Lo que odias no se lo hagas a tu projimo», por lo demás si vreo es un pueblo, admirado y para creyentes cristianos elegido. No creo que este pueblo admirable, sea repudiado, nunca, pero si debe permanecer unido en esa noble ética, humanismo y Cristiandad, para que siga siendo La «Lux Mundi», et «Lux Deus». Deben de saber ustedes, que es un pueblo y Nacion, que nos transmite Esperanza. Un cordial saludo maestro.

  2. Fran José Cervera Trillo dice:

    Me quedo con esas frases sublimes, » Que sean luz para las naciones» , » Ama a tu prójimo como a ti mismo», » Lo que odias no se lo hagas a tu prójimo», por lo demás si creo es un pueblo, admirado y para creyentes cristianos y elegido. No creo que este pueblo admirable, sea repudiado, nunca, pero si debe permanecer UNIDO en esa noble ética, humanismo y Cristiandad, para que siga siendo La «Lux Mundi», et «Lux Deus». Deben de saber ustedes, que es un pueblo y Nacion, que nos transmite Esperanza. Un cordial saludo maestro.

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