Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Pueblo de Israel, únete antes de que sea demasiado tarde

Pueblo de Israel

Manifestantes gritan consignas durante una manifestación contra la supuesta corrupción, el aplazamiento del juicio y el manejo de la crisis de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, fuera de su residencia en Jerusalén, 13/ene/21. REUTERS / Ronen Zvulun

Cualquier período antes de las elecciones es desagradable y la campaña de Israel, antes de que los israelíes vayan a las urnas en marzo, para elegir al primer ministro, no es diferente. La división está en su apogeo, el desprecio mutuo está a su máximo y todos tiran en direcciones opuestas, con un solo objetivo en común, calumniar al otro. La diferencia entre nosotros y otras naciones, es que la existencia misma de Israel depende de su unidad para defenderse de todas las fuerzas del mal que quieren aniquilarlo, incluidas las fuerzas dentro de Estados Unidos.

El único período que se puede comparar con el actual, para obtener una pequeña estimación de nuestra triste situación, es el tiempo antes de la destrucción del Segundo Templo: días de odio desenfrenado, días de aversión y rechazo, días que invitan a las fuerzas negativas a desmantelar a nuestro pueblo.

Mientras no podamos girar colectivamente el volante, con toda nuestra fuerza, hacia el camino correcto, el deterioro de la división nos llevará por una pendiente resbaladiza hacia un desastre real, nada menos que la destrucción de nuestra sociedad. Detrás de la actual administración en EUA, hay fuerzas extremistas cuya ambición es destruir a Israel, borrarnos de la faz de la tierra e imponer ideales opuestos a la tradición judeocristiana. Los secuaces de esas fuerzas se unirán alegremente para firmar y derogar la validez legal del Estado de Israel, ¡no con una mano, con ambas manos!

Por lo tanto, si no recuperamos nuestros sentidos y no nos damos cuenta de lo inmersos que estamos en el fango social y en el ego que invita males sobre nosotros, la situación se deteriorará y las fuerzas de destrucción se revelarán. En el mejor de los casos, algunos israelíes podrán escapar con un boleto de ida.

Hay un núcleo interno duro en esta administración, que confía en su posición y es fuerte en su voluntad, además cuenta con el apoyo de varios judíos de EUA que no aprendieron nada del período más oscuro del pueblo judío. La historia se repite.

Pero justo cuando esta amenaza se despliega, la solución también revela su mano. Nuestro destino depende de que sepamos enfocar correctamente el poder latente y más fuerte, dentro del pueblo judío: conectarnos como un hombre con un corazón, por encima de las fuerzas de separación y conflicto entre nosotros. Repentinamente nos enfrentamos cara a cara con las amenazadoras fuerzas que se ciernen contra nosotros, pueden estimularnos y empoderarnos para construir y fortalecer un vínculo de amor, por encima del odio que nos divide.

Nuestra conexión nos salvará, tanto a nosotros como al mundo. Según el antiguo libro seminal de Cabalá, El Libro del Zóhar, que explica los secretos de la Torá: “Israel es el corazón del mundo. Así como los órganos del cuerpo no podrían existir en el mundo ni siquiera por un momento, sin el corazón, tampoco las naciones del mundo pueden existir sin Israel”. Por eso, el pueblo de Israel debe funcionar como un corazón que se rige por la ley de la conexión amorosa y la transmite al mundo; en otras palabras, actuar como luz para las naciones.

El amor fraternal israelí evoca una fuerza positiva, una fuerza suprema, por encima de todas nuestras pequeñas fuerzas individuales, con la capacidad de neutralizar todo el mal. Este poder corrige, endereza, afirma y organiza la realidad de manera integral y aceptable para todos. Sólo en Él debemos confiar, sólo en Él debemos apoyarnos; ese es el camino corto y bueno. El camino largo e insoportable sería ignorar las señales de advertencia y el llamado a nuestra unidad, la fuerza que ha sido la base del pueblo de Israel desde tiempos inmemoriales y permitir que el odio corroa nuestra cohesión, hasta que nuestras bases sean minadas y destruidas.

Trump terminó su mandato como presidente. Echó a perder al pueblo de Israel, nos dio miles de millones para firmar acuerdos con los estados del Golfo y más, pero usamos esos dones para fortalecer nuestro orgullo, nos justificamos para aferrarnos a él. Biden y detrás de él Obama, por otro lado, operan en una línea rígida. Con ayuda de Irán y de los países hostiles de Medio Oriente, su empuje nos amargará la vida.

En los días de Trump tuvimos la oportunidad de despertar, recuperarnos, influir positivamente entre nosotros, sin necesidad de golpes que nos impulsen a la unidad, pero perdimos la oportunidad de hacerlo con una influencia suave. Ahora el campo cambió con la nueva administración y los desafíos crecerán. Como está escrito, “se le dio permiso al Destructor”.

De ahora en adelante, incluso los millones de estadounidenses que juraron a favor de Israel y votaron por Trump, gradualmente se incorporarán a la corriente principal, se unirán a la línea opuesta y abandonarán el apoyo a Israel. Ellos, por naturaleza, no son menos antisemitas que otros y ahora que no tienen que luchar por su partido, tampoco lucharán por nosotros. Por eso, la línea israelí debe ser nítida e intransigente: sólo tendremos éxito si nos conectamos por encima de nuestras diferencias, esto incluye a todos los sectores y pequeñas corrientes dentro de nuestro pueblo. Sólo tendremos éxito si, sin excepción y con devoción, cubrimos con amor todas las transgresiones. Sólo así podremos vencer a los que quieren destruirnos.

Precisamente cuando todo lo que nos rodea se divide, se rompe y está al borde de la destrucción es cuando llega el momento y está preparado para nuestra conexión y unidad, porque la revelación del mal debe preceder a la revelación del bien. En el peor lugar donde parece imposible encontrar un terreno común, crecerá el bien.

Cualquier fuerza del mal contra Israel puede revertirse y ser buena, este cambio depende sólo de nuestra unidad. Si sabemos unirnos como uno, nos alinearemos con la fuerza auxiliar que nos ayudará en nuestro camino, calmar al enemigo y cumplir con nuestro destino en el mundo.

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Publicado en: Judíos, News

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