Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

El más grande rol al que Natalie Portman y otros judíos en la industria del entretenimiento deberían aspirar

“Déjenme hablar por mí misma”, escribió la actriz Natalie Portman, al estar en el mero centro de la tormenta de los medios después que anunció que no llegará a Israel a recibir el premio “Génesis” por la suma de dos millones de dólares, el “Premio Nobel judío” que se entrega a “personas profesionales de todo el mundo, de reputación internacional, que han adquirido muchos logros, consideradas una figura ejemplar en su comunidad y puede inspirar a la generación más joven del pueblo judío de todo el mundo”. ¿Por qué se negó? “Debido a su incomodidad con los últimos eventos en Israel”, según ella. “Al igual que otros israelíes y judíos en el mundo, yo puedo criticar el liderazgo israelí sin querer boicotear a toda la nación”.

Con todo respeto a la esmerada actriz y sus opiniones, no es de ella ni sus opiniones que quiero hablar. Ni una palabra sobre Portman. Para mí es más importante superar los enojos y las acusaciones mutuas, por encima del debate estéril sobre la libertad de expresión que hace tiempo que perdió su carácter. Hablemos sobre la sociedad israelí.

Nosotros somos adictos a las noticias y nos alimentamos de cada chirrido, convertimos cada declaración marginal en una tormenta pública; disfrutamos con la atmósfera separatista y la pestilente disputa egoísta que nos domina, en vez del aire diáfano que podemos crear en virtud de la conexión entre nosotros.

En el pasado distante, los actores eran personas degradadas a los ojos del público, esclavos cuyo trabajo era entretener a los más importantes. En la antigua Roma, por ejemplo, los artistas del juego no recibían los mismos derechos políticos y civiles que los demás ciudadanos romanos, porque tenían un estatus social más bajo. Por su capacidad de vestirse en otras figuras, decían que son personas sin alma, personalidades sin identidad.

Desde el principio de la década de 1920, cuando el cine de Hollywood irrumpió en la conciencia pública y Hollywood se convirtió en una línea de producción de estrellas que arroja miles de millones en su bolsillo, los actores se hicieron famosos, una herramienta para la próspera industria del cine, su opinión se convirtió en sagrada.

Cada pensamiento, que también está bien filmado y servido por mano de un maestro, se sitúa en la cima del mundo. ¿Por qué consideran su opinión? Porque es una industria de dinero y de honor bien aceitada. Un verdadero espectáculo, y ¿cómo montan los actores la ola de publicidad y mantienen su imagen? Se suben a otra ola de medios que es controvertida, generalmente política. Votan a favor o en contra de un liderazgo u otro, y generan atención en los medios, produciendo muy buenas relaciones públicas.

Debido a que todo está previsto de antemano, no encuentro sentido profundizar en la tormenta de Portman, o escuchar la polémica y sus puntos de vista opuestos. Pero lo que sí esperaría de los actores y entretenedores, representantes del pueblo judío en el campo internacional de la imagen, es actuar el  personaje judío enraizado -demostrar unidad, ser un ejemplo de actitud reflexiva y amorosa hacia los demás, ser un símbolo del alma de nuestro verdadero judaísmo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” . Y no solo de los representantes del mundo espero esta inspiración, sino también de nosotros, quienes vivimos en Israel.

Por ejemplo ,la historia de la patria representada en el acto de las antorchas en el monte Herzl, una exhibición espectacular que incluyó la escena en el Monte Sinaí , donde nos convertimos en un pueblo y recibimos la Torá, a través de la larga caminata en el desierto y la vida en la tierra de Israel, y finalmente el éxito deslumbrante y creativo en todos los aspectos de la vida: seguridad, agricultura, economía y especialmente la alta tecnología- todos estos son dignos de alabanza y lágrimas y por la gloria del Estado de Israel. Pero junto al pasado me centraría en el futuro.

Mostrándonos a nosotros y al mundo que nuestro logro como judíos que celebran el derecho de existencia en el Estado de Israel en la Tierra de Israel es signo de un nuevo comienzo. Una verdadera oportunidad para los judíos de mostrar a la humanidad cómo es posible conectarse alrededor de la idea de unidad y descubrimiento de la fuerza suprema, el adhesivo que une entre los seres humanos por encima de los conflictos y diferencias.

Los festejos del pasado, los problemas y el dolor que pasamos son para el consuelo y no para la corrección. Aquí está mi lugar  para hacer una llamativa de adoptar el camino que nos enseña la sabiduría de la Cabalá, el método para la unificación por sobre las diferencias naturales entre nosotros. Al hacerlo, cumpliremos nuestra misión como nación israelí. La unidad de Israel es la capacidad de ver la imagen completa y unida, la capacidad de agradecer al bien como el mundo, “luz de las naciones”, seremos apreciados y respetados por todas las naciones del mundo. Juguemos a ello o al menos empecemos a tratarlo.

 

Fotografía: Hadas Porush, Flash 90 

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